martes, 28 de agosto de 2007

Y tú, ¿de quién eres?

Dice Guillermo Ansorena en su Blog que antes que del EAJ-PNV se siente nacionalista vasco, que ni es de Imaz ni es de Egibar. Tener, tiene de ambos, pero ser, es solo suyo. Y se autodefine así porque, aunque tiene de pragmático tanto como de radical, y defiende el pragmatismo radical y el radicalismo pragmático. ¡Así de claro!, dicho de otro modo, un autonomista independiente y un independentista autónomo.

¿Que de qué va esto? Muy sencillo. Algunos, que ya tenemos algunas canas, estamos un poco hartitos de que te pregunten por aquí o por allí si eres de uno o del otro. ¿Que ya somos mayorcitos!

Y la respuesta no puede ser otra. No nos hace falta para ser, pertenecer, ni nos hace falta leer y escuchar previamente lo que dicen uno u otro para opinar, defender criterios, debatir y estar dispuestos a confrontar opiniones.

Y el que suscribe, que ya está suficientemente definido desde hace tiempo como para que le vengan con la maldita preguntita, cree sinceramente que de los que hay que huir es tanto de los que no se definen hasta que ven al caballo ganador como de aquellos que para autodefinirse idolatran a sus dirigentes favoritos y defienden y dicen compartir sus opiniones incluso antes de que abran la boca.


3 comentarios:

R. Ibarra -Sopelana- dijo...

Guillermo, al leer las lineas de arriba se ha sentido malinterpretado con mis palabras. Mi intención no era esa por lo que, si ha sido así, no puedo otra cosa que trasladarle mis disculpas. En ningun momento he dudado de su definición.

Me comenta que para él "Lehenengo aberria, gero alderdia". Y me dice más, "que los amigos de sus enemigos no le cuenten entre sus amistades".

Y añade: "Y es que si hay quien tiene coleguitas en el PSOE y quien, en Batasuna, yo hasta que no cambien ambos, hasta que no respeten la voluntad de este pueblo... no trago. No trago ni por estrategia, fíjate".

Le entiendo y le respeto, pero en mi opinión, mezclar un partido democrático como el PSE-EE con otro al que le queda un largo camino por recorrer, no suele llevar a buen termino.

Respeto todos las opiniones, como es el caso, surgidas desde posiciones democráticas y alejadas de la violencia, y entiendo que la diferencia de criterios en las tácticas no deben nunca posicionarnos a los demócratas en campos opuestos, porque si no, algo estaríamos haciendo todos mal.

Un fraternal saludo:

Guillermo Ansorena dijo...

Gracias por la aclaración, Ricardo Ibarra. Espero que no te haya sentado mal, pero es que llevo una temporada con la sensibilidad a golpe de latido. Un saludo en JEL.

Guillermo Ansorena

Urtine dijo...

Una cosa es la estrategia política y otra la capacidad de liderazgo. En cuanto a la estrategia a seguir, parece claro que la misma debe de estar alineada con los objetivos políticos del Partido (no lo olvidemos: "Euskadi es la Patria de los Vascos"), y el desarrollo de las acciones que emanen de esa estrategia nos deben de acercar cada vez más al logro de esos objetivos.
Y éste es, a mi modo de ver, el núcleo del probelma que se ha generado en el Partido. Una parte sustancial de la militancia opina que con esa estrategia y con las acciones que propone (nada más y nada menos que "seducir" a España) nos alejamos de los objetivos políticos de EAJ-PNV. Es curioso observar que nadie da argumentos en contra, sino que se aboga por una política moderna, del S.XXI (¿qué es eso?). Mientras tanto, la militancia de base anda desconcertada, sin punch y sin ganas de debatir ante terceros la postura del Partido.

Creo que la obligación del EBB, y en concreto de J.J.Imaz es la de explicar los ejes de esa estrategia política y de argumentar cómo vamos a avanzar en la consecución de esos objetivos si asumimos sus tesis. Lo demás, palabrería barata. Espero que en las Asambleas a realizar próximamente no se hurte esta explicación a la militancia, ya que anda el patio muy desmotivado.

Y en cuanto a lo del liderazgo, parece claro que J.J.Imaz no reune las condiciones necesarias para ser un LIDER del Partido. Un lider no necesita darle tantas vueltas a las cosas, y su capacidad de influencia en la militancia debiera de bastar para convencer a la inmensa mayoría. Creo que nos equivocamos con él (me incluyo) y va siendo hora de que pase el testigo.