lunes, 6 de abril de 2009

A lo mejor no son xenófobos y solo quieren vivir en paz. ¡Ya vale de estereotipar!

Una cosa es cuando se rechaza a alguien por su etnia, por su raza, por el color de la piel, y otra es rechazar a esas personas porque son conflictivas, problemáticas y no aceptan las reglas básicas de convivencia entre personas civilizadas.

Pocas personas hoy en día rechazarían como vecino de escalera al "negro" del equipo de baloncesto local, pero en cambio la gran mayoría protestaríamos si en la puerta de enfrente de nuestra vivienda se alojase una familia incapaz de respetar las normas mínimas de convivencia de una sociedad como la vasca en el 2009.

Y creo que todo ese gran grupo de gentes que se rasgan las vestiduras por la actitud de los vecinos de La Arboleda, y de otros muchos lugares, serían incapaces de tenerles como vecinos. No me parecen ni justos ni razonables. Tachar de xenófobas a unas personas por rechazar a otras como vecinos suele resultar lo mas facil en un democracia como la nuestra. Pero no siempre es lo mas justo.

Indeseables los hay en todas partes y de todo pelaje, y señalarlos no es racismo, suele ser solo cuestión de sentido común.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Al tratarse de personas de etnia gitana,lo primero que te viene al cerebro es la palabra xenofóbia, pero una vez escuchados los vecinos encabezados por su alcalde,te das cuenta que si fueran payos ,con los mismos antecedentes conflictivos puestos de manifiesto en otros pueblos de la zona, la actitud del vecindario sería la misma de hecho ya ha pasado en otros lugares y no había gitanos por medio.