lunes, 20 de abril de 2009

Zapatero retira a Jáuregui

Editorial de DIARIO DE NOTICIAS



Con frecuencia, los dirigentes políticos toman decisiones delicadas en momentos en que la ciudadanía está a otra cosa, llámese vacaciones, llámese acontecimientos deportivos o sociales, de forma que pasen lo más desapercibidas posible. La noticia de la designación de Ramón Jáuregui -una persona que en su papel de dirigente socialista nunca ha perdido de vista en su visión de Estado ni en su idea de este país a Navarra ni al socialismo navarro en sus momentos difíciles- como segundo en la lista del PSOE a las elecciones europeas se hizo pública de manera que pasase lo más desapercibida posible, el domingo, día de Pascua.
Y es que no se trataba de una decisión intrascendente. Ramón Jáuregui, el veterano dirigente socialista vasco, el eterno ministrable, el profundo conocedor de pactos, enredos y triquiñuelas del Congreso -donde ahora, en momentos de dificultades para el PSOE, hacía cada vez más sombra al portavoz José Antonio Alonso- y de Euskadi, recibía con profundo desencanto la noticia por la que se le retiraba de la política activa y mediante el lamentable procedimiento del desplazamiento lateral se le enviaba al cementerio de elefantes en que se ha convertido Europa.
Resultaban ridículas las explicaciones oficiales posteriores de que se pretendía dignificar la presencia del PSOE en Europa, teniendo en cuenta que el cabeza de lista es el ex ministro de Justicia López Aguilar, el mismo que fracasó en Canarias, y le sigue la inefable Magdalena Álvarez, recién destituida tras su desastroso papel como ministra de Fomento.

Zapatero se ha quitado de en medio a Jáuregui porque jamás ha sido persona bien vista por la actual dirección del PSE. La falta de entendimiento entre el equipo de López y Jáuregui era recíproca. Jamás le perdonaron sus comentarios despectivos tras el triunfalismo de la dirección del PSE con los resultados de las elecciones generales. "No ha ganado Patxi López, ha ganado Zapatero", afirmaba. Ni tampoco sus conocidas dudas sobre el resultado del 1-M y el posterior pacto con el PP en la CAV.

Desde que en 1997 marchó a Madrid abandonando a su suerte a un Nicolás Redondo vendido al aznarismo a quien nunca apreció, el PSE no dejó de ponerle la proa y era frecuente escuchar a eximios dirigentes del PSE improperios malintencionados por su papel como delegado del Gobierno en tiempos de los GAL, aunque nunca fue implicado en aquella trama.

Ni las formas ni el fondo son un final adecuado para Jáuregui.
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Hasta aquí lo recogido del blog eleccionesvascas2009

Soy de los que comparto la opinión de que no solo el partido socialista, sino el mundo político vasco pierde a uno de los políticos que apoyaban "un gobierno de 55" y qué mejor manera de "acabar con él" que enviarlo al "cementerio de elefantes".

Por otra parte, y desde el nacionalismo democrático también se comparte el criterio, o al menos muchas voces renombradas así lo han argumentado, de que mandar a un político relevante a bruselas es enviarlo al mundo de los paquidermos en fase terminal. No me gusta mucho el ejemplo, y menos cuando desde nuestra propia casa optamos por proponer a Izaskun Bilbao, otra persona que, precisamente, tampoco me gusta que desaparezca de la política vasca y, menos, que fuese considerada como digna de entrar en un "mundo de ex" o de personas incómodas para sus respectivos partidos.

Ambos dos serían muy necesarios, con los tiempos que corren, para poner "su puntito" en la política cotidiana del país. Pero, lamentablemente, será Bruselas la que goce de sus presencias.

6 comentarios:

Tutto dijo...

Dos breves ideas, la primera, sobre Ramón Jauregui.

Creo que la era Ardanza, tan denostada ahora por todos los partidos, sobretodo por el tuyo, fue la mejor época de desarrollo y estabilidad que ha vivido esta tierra en casi cien años. Jauregui fue uno de los que estuvo en esos gobiernos y tuvo su parte de culpa. Tu compañero Anasagasti le tiene muchísima "simpatía" y supongo que será mutua, supongo también que hay odios políticos que no conviene superar.

Darle boleto a Europa es un golpe bajo y por lo que leo, obedece al principio de acción y reacción con el PSE. Allá cada uno.

Segunda idea, Izaskun Bilbao, a mi entender la que debiera haber sido Lehendakari 2+2 con Patxi López o en su defecto, presidenta del parlamento, representa otro efecto del principio de acción y reacción. Egibar no le perdona lo de la rojigüalda y como hoy en día, en tu partido no hay nadie que quiera decirle algo al "l'enfant terrible", pues al cementerio de elefantes.

Desgraciadamente, de allí, ya no se vuelve a primera línea política.

Dos pérdidas para nuestro enrrevesado país.

Así nos va.

Salu2

gsantamaria dijo...

Creo que esto retrata a más de uno.

Una pena.

Rubín de Cendoya dijo...

Removeatur Ricardo, removeatur. Lo tienen bien sabido los mayores. Pero también es cierto que las penas con pan son menos, y pan (y buen compango) es lo que no falta en Bruselas.

Txema dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros. Ramón Jaúregi es una pieza clave en la política vasca y no solo por parte del socialismo. Espero que el PSE no se arrepienta de la decisión tomada. Y espero que la gente de izquierda de este país tampoco nos tengamos que arrepentir de la decisión que ha tomado el PSE con "festividad y alevosía".
Aún así, sigo creyendo en un gobierno progresista, incluso con el apoyo del PP en la investidura. Debe ser que todavía me domina la ingenuidad.

Juan Ignacio Pérez Iglesias dijo...

No siempre Bruselas ha sido cementerio de elefantes jeltzales. Josu Jon Imaz pasó por allí antes de ser consejero de industria y lo que vino después. Me apostaría algo valioso a que el viaje de Izaskun Bilbao es de ida y vuelta, entre otras razones porque lo va a hacer bien.

Iban dijo...

Nada que sentir la marcha de Jauregui, el inefable delegado del Gobierno en tiempos del GAL, colaborador necesario de la tortura y guerra sucia durante los negros años 80.
Que se vaya, pero que muy lejos.