domingo, 4 de abril de 2010

2090. Con motivo del Aberri Eguna (Día de la Patria) ...

... muchas entidades, colectivos, sindicatos y partidos sacan su manifiesto. Yo, no voy a ser menos, y por lo menos, dejaré aquí mi punto de vista de lo que es en mi opinión esta celebración actualmente.

Lamentablemente volvemos a encontrarnos ante una fecha que, como muchos otros símbolos que estas últimas décadas se han oficializado, no ha conseguido "cuajar" en todas las sensibilidades del país e incluso, es cuestionada ampliamente por numerosos sectores dado su carácter pseudoreligioso y hoy en día claramente marcado como fecha mas reivindicativa que festiva por un nacionalismo cada vez mas frentista.

Cada uno de los que lo celebra lo festeja de una manera diferente: los hay que desde posturas esencialistas y folclóricas, pretenden reivindicar una nación como arcadia feliz y la defensa de una serie de símbolos y costumbres anclados en el pasado, y con eso les vale. Los hay que no cesan en el siempre tan manoseado objetivo, en este tipo de fechas señaladas sobre todo, luego no tanto, de convertirnos en estado nación, algo complicado, no solo desde el punto de vista peninsular, sino desde el estado del que formamos ya parte y no queremos salir, excepto algunos despistados. Me refiero a la Unión Europea. En cualquier caso, en mi opinión, no es prioritario.

Otros lo celebran como día de lucha en su recorrido hacia su "independentzia" imposible, volviendo a buscar la confrontación de banderas, manifestándose a favor de una y protestando contra la imposición de la otra, imposición que, por cierto, ellos también practicarían si su correlación de fuerzas les fuese más favorable.

Y los hay que no harán ningún tipo de declaración pública ni muestra de festejarlo. Los mas torpes intentaran recriminarles y les recordarán que es una fiesta aprobada mayoritariamente por el parlamento vasco. Esto siempre me provoca la risa floja puesto que ya deberían de haberse dado cuenta que si hoy estamos como estamos es, precisamente por haber aprobado las cosas sin consensos suficientes.

En definitiva, estamos a estos niveles, peor que hace unos cuantos años, más divididos que nunca y con menos posibilidades de encontrar objetivos comunes y símbolos comunes mas allá de lo deportivo (y muchas veces, ni en ello. Recuérdese el circo de la selección de fútbol o los insultos entre aficiones deportivas en deportes mayoritarios). Y gran culpa de todo esto lo tienen nuestros actuales políticos que han buscado mucho más la diferenciación y el desencuentro, aunque hoy se les llenará la boca con mensajes fraternales de "unidad".

En fin que hoy no me pillarán ni unos ni otros en citas, mítines, mesas, ni encuentros partidistas. Me quedaré celebrando la fiesta y soñando con que algún día nos pondremos de acuerdo en los símbolos que nos representen.

2 comentarios:

Txema dijo...

Mi padre me ha dicho hoy que iba a celebrar el Aberri Eguna con mis hermanos y me ha preguntado a ver si yo no lo celebraba (sabiendo que no lo hago). Y es lo que les he dicho a todos: yo no celebro ningún aberri eguna, ni el vasco ni el español. Y es más, a mi ya no hay "aberri", ni himno ni bandera que me levante de la silla. Bueno, si, una: como diría Carlos Goñi, "solo la sábana que cubre el cuerpo de mi mujer".

Edurne (Recogido e Olaverri en ELPAIS) dijo...

Siguiendo la tradición, hoy habrá algunos vascos que celebren el Aberri Eguna, pero la mayoría estaremos de vacaciones. Ciertamente no estuvo afortunado Sabino Arana al elegir el Día de la Resurrección como fecha de la patria vasca, porque al contrario de lo que deseaba y pensaba el líder del PNV, hoy la sociedad vasca es profundamente laica en vez de católica, con lo que la semana santa se ha convertido en un ensayo masivo de diáspora y no queda prácticamente nadie en casa para celebrarlo.

Además, el Aberri Eguna sólo refleja lo que hay en nuestra sociedad: falta de un mínimo común denominador que permita festejar a todos los ciudadanos vascos un día concreto, y menos el Aberri Eguna sabiniano, como su día de la patria, Y sin esa complicidad ciudadana no hay fiesta que valga. Los estados oficiales suplen la falta de entusiasmo de sus ciudadanos con la facilidad burocrática que da el poder organizar un desfile más o menos vistoso, con cabra de la legión incluida, y contar con que se junte una pequeña multitud entre familiares de los que desfilan y los miles de curiosos turistas que se aburren por la ciudad.

Pero no es nuestro caso, donde a la falta de entusiasmo por este tipo de cosas se une el juego de la múltiple división interna, a manera de un juego de muñecas rusas.

http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/dia/vacaciones/elpepiesppvs/20100404elpvas_3/Tes/