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sábado, 7 de agosto de 2010

Diario de vacaciones. Capítulo 05. Día 7



He aprovechado el rato en el que mi hijo ha ido a la ducha para escribir estas líneas. No estoy en la terraza. Son unas líneas rápidas. Las escribo en mi habitación, y son una líneas escritas con urgencia.

Hoy es domingo, el día siguiente al sábado en el que mi hijo pasó la resaca, tal vez su primera resaca, de la borrachera que trajo a casa el viernes a la noche.  Le he propuesto un plan para pasar lo que queda de mañana juntos, son las once aproximadamente, y ha aceptado sin poner pega alguna. Me extraña. Cuando todo va sobre ruedas me extraña. Cuando todo va sobre pedregales me enfada. De la extrañeza al enfado.

La relación con mi hijo es un viaje a través de una montaña rusa.  Pasamos de discutir por cualquier cosa al abrazo lleno de energía en un abrir y cerrar de ojos. No sé si está bien que un padre y un hijo tengan una relación tan aparentemente discontinua, pero no soy capaz de reconducirla hacia caminos más convencionales. Desde mi separación la relación con mis hijos ha cambiado. En algunos temas a mejor, en otros, supongo, a peor. Pero de estos últimos no soy consciente. Me siento más cercano, aunque en ocasiones esta cercanía se vuelve contra mi porque una orden se convierte en discusión y durante dicha discusión utilizamos tonos y maneras poco convencionales, poco aconsejables. Formas que no aparecen en ningún manual sobre la paternidad aconsejable.



viernes, 6 de agosto de 2010

Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki y 2051 más. ¿Estamos tontos?



Ese es el número de explosiones nucleares que los humanos hemos provocado desde 16 de julio de 1945 con Trinity hasta 1998 en diversos lugares del mundo. 


Si la cifra por si misma ya parece alucinante, verlas representadas en la animación 1945-1998 de Isao Hasimoto, en la que cada segundo se corresponde con un mes, pone los pelos de punta:





Y realmente hace pensar que nos merecemos de sobra el calificativo de asnos estúpidos.
(Vía Information Aesthetics y microsiervos.com ).

Diario de vacaciones. Capítulo 04. Día 6

Ayer mi hijo Unai llegó borracho a casa. Literalmente se cayó frente a mi, mareado. Vomitó y se acostó conmigo. Verle así me agujereó el estómago. Nunca lo había visto así, afortunadamente. Desafortunadamente le vi ayer. Apenas hablamos. Supongo que lo haremos hoy. Me dormí con ganas de llorar. Quería llorar de pena, la que me daba mi hijo, y de cariño, porque quiero demasiado a ese niño que ha dejado de serlo, que lloriqueaba y me pedía perdón mientras la culpa por haber decepcionado a quien confiaba en él, su padre, yo, le pesaba más y más.

Es muy difícil encontrar la frase que pueda expresar lo que sentí ayer al observar a mi hijo dormido junto a mi tras haber suplicado sentidamente perdón durante varios minutos. En ocasiones me gustaría poderme introducir en la cabeza de mis hijos para poderles aconsejar desde dentro, recordando los errores y aciertos que he protagonizado  y dándoles así ventaja para que ellos eviten los primeros y mejoren los segundos. Sin embargo, desgraciadamente, cada persona debemos caminar nuestra experiencia y sortear o caer   en los baches que la senda nos tiende. No sirven los avisos desde fuera. No nos vale lo que nos aconsejan desde la cuneta. Caminamos, avanzamos sin atender verdaderamente a lo que nos dicen. Aprendemos experimentando. Lo hice yo, lo harán mis hijos.





jueves, 5 de agosto de 2010

Diario de vacaciones. Capítulo 03. Día 5


Esa mañana me levanté algo excitado, con ganas de comenzar mi aventura literaria. Todavía no habían dado las nueve y desde la cocina podía oir el dormir profundo de mi hijo. No le oí llegar. No soy capaz de controlar sus llegadas. No sé si debiera hacerlo. Confiaba en que Unai cumpliera formalmente los horarios. Confiar es bueno, aunque en ocasiones el exceso de confianza conduce a desencuentros irreversibles y grandes decepciones.

Sigilosamente preparé el café y una vez hecho avancé sin hacer ruido hasta la terraza. Me senté frente al mar, junto a la mesa, con el cuaderno de espirales verde abierto por la primera página aún virgen, con un vulgar bolígrafo “Pilot” azul y con una taza de humeante café con una nube de leche. Miré la hoja cuadriculada. Miré el mar, sobre los tejados. Blanco, azul. Y pensé como podía empezar ese diario que se convertiría en mi pasatiempo matutino. Me serviría de distracción durante ese par de horas que transcurrían desde mi primera taza de café hasta la hora del desayuno de Unai.




miércoles, 4 de agosto de 2010

Happy birthday President OBAMA

Diario de vacaciones. Capítulo 02. Día 4

Esa mañana del jueves me desperté muy pronto y no pude volver a conciliar el sueño. Llevaba tres días en Cambrills y empecé a echar en falta algo interesante que hacer. Las dos mañanas anteriores las pasé leyendo en la terraza y paseando lentamente con mi muleta por entre las calles casi desiertas que conducen a la rambla que limita el municipio por el sur. Es un cauce seco donde crecen las cañas y otros arbustos desordenados que le dan un aspecto natural y salvaje. Por eso me gusta ese sitio. Allí me siento y vuelvo a sacar el libro del macuto que me acompaña a todas partes y leo otro rato hasta que marcho al encuentro de mis amigos al bar del camping, frente a la playa. Un par de cervezas y un aperitivo y a casa, a comer con Unai. La siesta y a la tarde otro paseo, esta vez por la arena, ya que dicen que es bueno para los huesos. Y más cerveza mientras comparto tertulia a la fresca en el jardín de la casa de José. Luego a casa a cenar, con Unai. A eso de las diez y media mi hijo vuelve a salir, hasta las doce y media o una, y yo me quedo en el sofá viendo alguna película.


martes, 3 de agosto de 2010

2290. El cuento de la serpiente y el hacha

La ex-presa vasca Mª José Etxaburu relacionada, según la justicia, con el hacha y la serpiente, y que actualmente defiende el final de la violencia de ETA, ha escrito un relato que ha sido publicado en el diario noticias de Guipuzkoa y que, por su interés, publico en su integridad. No es que haya descubierto la rueda, pero anima comprobar cómo se va diluyendo un mundo, hasta hace poco granítico y, que hoy en día, verbaliza y escribe sobre un hacha que se cree "hacha de aizkolari" cuando la realidad, la que vemos todos desde fuera, es la de un "hacha de juguete" en manos de unos "niñatos políticos", que corta y que puede hacer daño pero que cada vez está más cerca del esperpento.
Dice así :
No nos engañemos, después de los anteriores intentos frustrados de solucionar el conflicto en Euskal Herria, la ruptura del proceso de paz de Loiola fue especialmente traumática dentro de las estructuras de la Izquierda Abertzale. Unos querían seguir con la lucha armada, otros eran conscientes de la importancia de la oportunidad perdida y el desastre que acarrearía. El hacha y la serpiente que quieren tomar caminos diferentes.
El hacha le dice a la serpiente:

Diario de vacaciones. Capítulo 01. Día 1

Elegí ese pueblo costero catalán empujado por las circunstancias en las que me encontraba  aquel verano de hace tres años. A finales de marzo me había separado de mi mujer después de mucho tiempo de vida marital y debía afrontar mis primeras vacaciones como padre separado. Tengo dos hijos, el mayor tiene ya veintiún años y el pequeño acaba de cumplir los dieciséis. Es decir, que cuando comencé a experimentar la sensación de ser un padre-separado de dos hijos, uno tenía dieciocho y el otro trece. Sencilla aritmética.

Los últimos cinco años de nuestro matrimonio fueron fruto de un acuerdo tácito por el que nos comprometimos a mantener nuestra vida en común en aras de la estabilidad emocional de nuestros hijos. Generosos. No discutíamos. Teníamos las labores de la casa perfectamente repartidas  y las discusiones con los hijos organizadas de forma que nunca nos enfadáramos los dos a la vez con ninguno de ellos. Dormíamos juntos, en el mismo cuarto y en la misma cama, pero nos acostábamos a horas distintas y cada uno sabía muy bien cual era el rincón de la cama que le correspondía.

lunes, 2 de agosto de 2010

Diario de Vacaciones. Kerman Ibarra

A partir de mañana, y durante estos días de mi periodo estival, insertaré diariamente los comienzos de cada uno de los capítulos del libro "Diario de Vacaciones", escrito por K. Ibarra.

Espero que os guste.

¿Malo o tonto?

A veces, oyendo a determinadas personas dar sus teóricas opiniones en público me queda la duda de cual de los dos adjetivos aplicarle. Yo, cuando tengo que elegir entre ambos, me suelo decantar por el primero, y acierto. Dos afirmaciones del mismo personaje me han llevado a plantearme la cuestión. El sujeto no es otro que José Ignacio Munilla y las afirmaciones son estas:


El obispo de San Sebastián ha denunciado hoy, durante su homilía, en la solemne misa de San Ignacio, la "incomprensión" y la "persecución" que a su juicio sufren los católicos. Alguno podría salir en su defensa aduciendo que se refería a los creyentes que viven su fe en países musulmanes radicales, pero no. El laureado clérigo se refiere a "sus ovejas" en Gipuzkoa, En momentos así, me acuerdo de las palabras de un "ilustre político", no menos católico que él, cuando en el hemiciclo madrileño dijo aquello de "manda huevos".

La otra perla la ha soltado en referencia a la educación actual criticando el "fracaso educativo" que, a su juicio, se da en la actualidad. Lo ha dicho delante de la consejera Celaa quien, en mi opinión con buen criterio, le ha respondido que nunca en la vida, en la humanidad, ha habido tanto acceso a la educación como hay actualmente. Y esto, sin duda, es una conquista de la sociedad democrática y civil. Es una conquista universal, todo el mundo accede a la educación y nuestro sistema goza de excelente salud. Otra cosa sería al hablar de fracaso educativo se refería al de la educación religiosa, a la dificultad de penetración de la religión en los jóvenes y al escaso eco que tiene su obligada oferta en los centros educativos entre los jóvenes que pueden elegir libremente, pero eso ya no es el problema de la sociedad sino suyo y de los que le siguen.

domingo, 1 de agosto de 2010

Un gobierno ... aburrido

Hoy se cumplen 17 meses de las últimas elecciones al parlamento vasco, aquellas de las que salió un hemiciclo que decidió cambiar de Lehendakari. Desde entonces, el Gobierno resultante se ha empeñado en que la política vasca perdiese esa tensión que la hacía tan especial. Yo diría que era una tensión tan insoportable como innecesaria. 

No ha pasado media legislatura y ya parecemos casi una sociedad como las del entorno. La "aburrida", pero envidiable rutina de un país democrático ha sustituido en pocos meses a la intensidad de acostarnos cada día con el "run run" del derecho a decidir.

Somos muchos ciudadanos los que vemos con buenos ojos esa bajada de tensión, ese aburrimiento causado por la ausencia de discusiones inútiles. Comparto en este aspecto la opinión de quien mirando a las musarañas ha podido echar la vista atrás y observar con satisfacción que en algunas cosas, afortunadamente, sí hemos mejorado sensiblemente.

Metro Bilbao. Cerrar no es la solución

Me lo contaban y en principio pensé que era una artimaña adolescente buscando excusa para llegar más tarde a casa. Resulta que tal como comenta en su web, Metro Bilbao cerrará la estación de Algorta entre las 22:00 horas y las 03:00 horas por motivos de seguridad. 

Es cierto que los últimos años, y precisamente en estas fechas, gamberros, borrachos o supuestos pseudo revolucionarios de pacotilla centraron su furia y su estupidez en romper todo lo que pillaban por delante en esta estación. Y costó mucho dinero arreglarla. Pedro la solución adoptada no me parece la mejor manera de agarrar por "los cuernos" un problema que tenemos demasiado extendido en esta sociedad. 

Atajarlo haciendo frente a la amenaza, sí. Cerrar, extendiendo el cancer a otras estaciones o medios de transporte, no.