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lunes, 30 de diciembre de 2013

Tres conclusiones del comunicado: Se acabo Ayete, siguen unidos y no hay peligro de involución. Pues que sigan avanzando que aún les queda trecho.

Recordando el comunicado del fin de semana, y tal como señala F. Dominguez en su artículo de ayer, sí que es destacable que los presos etarras acepten la legalidad vigente y, por tanto, la reinserción individual, medida que potenciaron los Gobiernos de Felipe González en los años ochenta y que los milis intentaron cerrar con un portazo al asesinar a Yoyes: “supone que los presos de ETA han aceptado el fracaso definitivo de la estrategia de Aiete, que reconocen que no va a haber ninguna negociación entre la banda y el Gobierno para sacarlos de la cárcel. Les ha costado casi un año admitir el fracaso de Aiete, pero al final han dado el paso”.

La segunda cuestión reseñable del comunicado etarra es la aceptación de los presos, como colectivo, de la renuncia al terrorismo. A juzgar por lo que han tardado en decidirlo no parece que les haya sido fácil. Tal vez porque un sector de los reclusos no estaba de acuerdo con el abandono de las armas y se resistía a aceptar la nueva estrategia. Al final, se ha impuesto la mayoría favorable a aceptar la línea oficial de la izquierda abertzale, aunque sea con un año de retraso y utilizando eufemismos como afirmar que en el futuro no emplearán los métodos del pasado. Es decir, que no matarán ni pondrán bombas como hacían antes.

Ahora ya están todos en la misma línea, ETA, Sortu y los presos, aunque queden algunos sectores recalcitrantes y minoritarios que, hoy por hoy, no tienen masa crítica para representar un peligro serio de involución a corto plazo.