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lunes, 6 de enero de 2014

'Yoyes', una mujer de armas dejar, y Kubati, su asesino, diciendo ahora lo que entonces defendía su víctima.

Kubati fue en Durango la viva imagen de la derrota, aunque es cierto que no la del sincero arrepentimiento que exigen con razón y todo el derecho del mundo las víctimas de tanta sinrazón y barbarie.

No son pocos los que, viendo la "rueda de prensa" del sábado, se acordaron en este nuestro país de Dolores González Katarain, 'Yoyes'. Una mujer de armas dejar. Sobre todo al ver a un avejentado José Antonio López Ruiz, 'Kubati', poniendo voz al acto -decir rueda de prensa es casi un insulto al periodismo, que básicamente es preguntar- realizado ayer por algo más de 60 expresos de ETA que acumulaban unos 1.500 años de cárcel, más de 200 de ellos con una condena añadida y declarada ilegal por el Tribunal de Estrasburgo.
Y acumulaban todos esos años tras sus espaldas no por la liberación de Euskal Herria, no, tampoco por delitos políticos, qué va. Fueron condenados por actos bárbaros como el que una buena mañana de azoka (feria) en Ordizia ejecutó el ahora expreso Kubati, que disparó a Yoyes en presencia de su hijo Akaitz porque ETA solo paga a "traidores" con la muerte, divisa habitual de la organización durante toda su historia.