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martes, 11 de febrero de 2014

Los muros de la vergüenza

Los miserables solo son noticia cuando mueren o cuando matan. Esta vez, como casi siempre, han muerto. Han muerto camino de la esperanza, de un sueño. Soñar, lo único que pueden hacer mientras que les queden fuerzas para vivir. Mueren en el mar, huyendo del hambre, ahogados por un modelo de convivencia que les repudia y les condena a morir o a matar.
Desde el mundo acomodado y egoísta solo se piensa en el bienestar propio e inmediato. No hay otra opción, la educación o adoctrinamiento recibido van en ese sentido. Una formación encaminada cada vez más a conseguir individuos útiles para un sistema que solo conoce de la economía del beneficio ilimitado. Un ultra capitalismo, llamado de un modo edulcorado neoliberalismo, que no contempla otra opción que la del mercado sin reglas a nivel mundial.
Sigue el artículo de Javier Jiménez Olmos en jjolmos.wordpress.com