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lunes, 3 de marzo de 2014

Estación de Vilar Formoso (Portugal)


La decrepitud de las ciudades y pueblos que alguna vez fueron frontera "geo estratégica", sede de policias con importantes comisarías, plaza de comerciantes con enormes tiendas de productos de "compra de última hora", refugio de camioneros resignados a largas esperas, lugares con grandes restaurantes, hoteles, y estaciones de tren con larga parada obligatoria. 

Ciudades y pueblos cuyo único mérito con respecto a otras del entorno era tener la linea "divisoria de patrias" dentro de sus limites municipales y se les otorgaba la sacrosanta responsabilidad de ser último reducto de la nación y donde los simbolos patrios tenían que ser especialmente visibles.

Pero cuando las fronteras ceden a la razón su importancia se desbarata y el abandono y la decadencia se apoderan de todos los ambientes de su entorno.