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viernes, 14 de marzo de 2014

Presos encerrados

Pasada la ridícula teatralización sobre el inicio del desarme de ETA y los verificadores, ahora corremos el riesgo de ser testigos de una nueva escenificación programada sobre las solicitudes de los presos para su acercamiento a cárceles de Euskal Herria y su excarcelación. Un plan que clasifica a los presos en seis grupos o turnos y que propone para ellos distintas demandas con su calendario. La programación no se sustenta en el recluso, aunque haya solicitudes formales individuales, sino en el supuesto colectivo.

 Una estrategia equivocada e ineficaz para los internos y sus intereses, pero que, sin embargo, seguro que tiene su justificación en el ámbito de los intereses político-electorales de la izquierda abertzale. Es decir, lo que resulta ineficaz para los intereses de los presos, en la coyuntura política-electoral actual puede ser que se considere beneficioso para la izquierda abertzale.

Si realmente el tema de los presos fuera prioritario, el eje central de la estrategia de la izquierda abertzale debería estar orientado a conseguir avances reales y efectivos en este ámbito. Si fuese ésa la prioridad se estarían definiendo iniciativas pragmáticas en tal sentido.

A los reclusos les interesa que su cuestión no forme parte de la estrategia de confrontación. Necesitan que en la gestión de sus pretensiones se subraye y potencie su propia individualidad, de tal forma que quienes tengan que elaborar el pronóstico individualizado y favorable de reinserción se encuentren con una persona con identidad y personalidad, que ha evolucionado, que expresa su rechazo a la violencia y muestra la solidaridad con las víctimas por las actuaciones llevadas a cabo por ETA. Sería terrible que, en lugar de a esa persona, los miembros de la Junta de Tratamiento se encontraran a un miembro de un colectivo, que solo habla por la boca del colectivo.

Xabier Gurrutxaga, hoy, en El Correo