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domingo, 13 de abril de 2014

Si seguimos siendo grotescamente desiguales, perderemos todo sentido de fraternidad.


Inculcar el sentido de un propósito común y entender nuestra dependencia mutua es la piedra angular de toda sociedad. Una desigualdad como la que vivimos, no sólo es preocupante desde el punto de vista moral. También es ineficaz en una sociedad que aspire a conseguir cualquier mínimo avance colectivo