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jueves, 1 de mayo de 2014

Otro primero de mayo descafeinado

He ido a la manifestación del primero de mayo como mi madre va a misa: con fe y resignado a que nadie de la familia me acompañe.
Escucho a los líderes de los sindicatos mayoritarios en el atril instalado frente a la catedral…. busco argumentos con los que poner los dientes largos a quienes podrían haberme acompañado y no lo han hecho: no los encuentro.
Como dice mi amigo Boni, “un primero de mayo costumbrista, rutinario, desmovilizador, discontinuo y litúrgico como nos proponen los sindicatos mayoritarios” no parece que sea el camino.
No se consigue siquiera encontrar el camino para que todas las organizaciones acudan juntas a una movilización en condiciones que incomode seriamente a quienes nos esquilman y chulean. Falta magia, imaginación, capacidad de motivar…
Y como dice Miguel Ángel Aguilar, “el fracaso de los sindicatos deteriorará la situación”… aún más.