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lunes, 29 de septiembre de 2014

El patriotismo es el último refugio de los sinvergüenzas

Imagen y texto de :
www.eldiario.es/zonacritica/patriota
Hace mucho tiempo, un vicepresidente del Gobierno llamado Alfonso Guerra compareció en el Parlamento para dar explicaciones sobre el presunto trato de favor concedido por la Administración a su hermano Juan. Una viñeta de Gallego & Rey resumió perfectamente la situación con dos dibujos. En el primero, Guerra subía la escalinata del Congreso desnudo y tapándose las vergüenzas. En el segundo, salía todo ufano llevando puestos varios pantalones, abrigos y sombreros, hurtados a los diputados que le habían escuchado. Había entrado como sospechoso de corrupción, pero había enfangado tanto el terreno y acusado de tantas cosas a sus acusadores que las tornas se habían cambiado, según la mirada sarcástica, pero para nada equivocada, de los humoristas. La táctica del ventilador, que se dice en estos casos.
Jordi Pujol ha seguido en parte el manual de Alfonso Guerra con el aderezo, también bastante extendido, de envolverse en la bandera. Siempre hay alguien que se empeña en que no pierda validez la famosa frase de Samuel Johnson en 1775: "El patriotismo es el último refugio de los sinvergüenzas".

¿Será suficiente ese escondite para el expresidente de la Generalitat? En el plano penal, nadie puede aspirar a que Pujol se ponga la soga en el cuello. Ese es un trabajo que compete a policías, fiscales y jueces. Tanto Pujol como sus hijos son no culpables hasta que se demuestre lo contrario. No se puede decir lo mismo de su credibilidad. Su arrogancia y desprecio por los diputados de la oposición confirman más que desmienten las acusaciones, como dice Joan Subirats.