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domingo, 16 de noviembre de 2014

Destapar una corrupción que ellos mismos han consentido, cuando no fomentado.

Estamos a un paso de que nuestros gobernantes se excusen uno de estos días en que, si no han arreglado todavía nuestra calamitosa economía, es porque andan muy liados luchando a capa y espada contra la corrupción. Tan entregados están a la tarea de demostrar quién es más implacable contra los chorizos que casi nos lo creemos. Casi.

El último ha sido el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que hace unos días presumía de cómo los gobiernos del PP se distinguen por descubrir casos de corrupción. En su caso, el de la trama de cursos de formación en Galicia, a pesar de que todo apunta a que el conseguidor es “el mejor amigo de Feijóo” -hasta el punto de dormir en su casa (como hoy revela Francisco Medina en este periódico)- y el PP se nutría con dinero negro de la trama.

Pero Feijóo también aludió al Gobierno de España, “que ha dicho basta” y ha destapado el caso de las tarjetas black de Caja Madrid. Un extremo que hasta el propio Rajoy se cree, ya que hace poco nos pedía que le diéramos las gracias por no haber ocultado el pastel. Mientras, doña finiquito en diferido presume de que el PP “ha hecho todo lo que podía hacer contra la corrupción” y Esperanza Aguirre sigue chillando a quien la quiera escuchar aquello de “Yo destapé la Gürtel“. Ahondemos un poco en los verdaderos héroes tras los principales casos de corrupción;

Caso de las tarjetas black
Caso Gürtel
Caso Pujol
Operación Púnica
Bonus track