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sábado, 22 de noviembre de 2014

ETB : Ser una televisión pública o una televisión nacionalista y abertzale. No es lo mismo.

Curioso. Pero cierto. Mismo programa, mismo horario, casi doble de audiencia entre las vascas y los vascos en Telecinco que los que le seguían en ETB. Algo sobre lo que reflexionar. La mitad de las personas que ven ahora a David de Jorge no le pinchaba cuando estaba en ETB 2. Es decir, una parte importante de la población no tiene el botón de ETB en su mando a distancia. Preocupante.
Una parte no despreciable de la población entiende que la televisión vasca, que ellos también pagan, les dejó huérfanos desde hace muchos años.  Una parte de la población que siente que su realidad, sus preocupaciones, no se reflejan en ETB. Es un hecho.
¿Porque alguien cree de verdad que, por ejemplo, los programas y debates de ETB son un ejemplo de pluralidad y objetividad? ¿Saben ustedes que todos los temas que se tratan, así como los invitados o tertulianos que van o salen en estos programas han de tener el placet previo de la Dirección?
El viernes pasado, sin ir mas lejos, vimos una muy buena entrevista a Javier Maroto en ‘Por fin es viernes’. Incisiva, sin dejar de tratar ningún tema –polémica de la RGI, corrupción en el PP, …-,  incómoda para el entrevistado,… En fin, lo que uno espera de una televisión al servicio de todos, independiente y plural. Por cierto que el alcalde de Vitoria salió airoso del envite. Maroto es, sin ninguna duda, el Podemos del PP.
Eso sí, este tipo de periodismo digno y riguroso solo lo vemos en ETB cuando se trata de entrevistar o abordar asuntos relacionados con partidos que no son el PNV y, casi, casi, EH Bildu. En estos dos últimos casos, sobre todo en el del PNV, la autocensura, o prevención, de los profesionales de la casa es automática y reflejo de 30 años de ‘priismo’ vasco. Por decirlo de otra manera, hay temas que ni se plantean.
Una maldad: cuando terminó el programa y despidieron al fajador Maroto, ETB emitió una promo en la que anunciaban que el lehendakari se sometería a las preguntas, al interrogatorio, al escrutinio de ….. ¡20 niños! Pues eso.
Así que, la solución está, como siempre he pensado, en manos de los profesionales de la casa. Ser una televisión pública o una televisión nacionalista y abertzale. No es lo mismo, por si alguien no se ha dado cuenta. Tampoco es fácil distinguir entre información y querencias personales a la hora de hacer escaletas y ser objetivos. Es lo que distingue a los periodistas del resto. Sin más.
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