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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hoy lo revolucionario es llegar a acuerdos

Ahora que va quedando claro que la causa principal de casi todos nuestros problemas es que medio país quiere meter en la cárcel a la otra mitad, ha llegado el momento de hacer algo realmente revolucionario y llegar a algún acuerdo con alguien sobre algo.
Hoy un acuerdo sería algo tan sedicioso que seguramente la fiscalía también se querellaría contra su autor intelectual, mientras el comando de patriotas que se ha hecho fuerte en la mayoría de los medios de Madrid pediría que fuera embreado en la Plaza Mayor como escarmiento. Aún así merecería la pena. Seria histórico.
Artur Mas se pasea por Barcelona como si fuera Gladiator rodeado de una corte de convergentes que le aplauden cada vez que respira, Oriol Junqueras reclama elecciones con el entusiasmo de quien pide hora en el dentista,  Rosa Diez hace de viuda de España y se desgarra las carnes por la patria por todas las televisiones, en Podemos están ocupados eligiéndose a si mismos, Pedro Sanchez bastante tiene con ir haciendo apostolado federalista entre los suyos sin que se le reboten y Mariano Rajoy guarda silencio seguramente por miedo a que si dice algo, lo que sea, los suyos lo metan también en la cárcel. Resulta todo tan previsible que da miedo.
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Para llegar a acuerdos suelen resultar imprescindibles tres condiciones. La primera es tener voluntad. La segunda es comportarse con lealtad durante las negociaciones y renunciar a sacar ventaja con el engaño a corto. La tercera es no pedir cosas imposibles. Por ejemplo. No se le puede pedir a Más que le diga a los catalanes que lo siente mucho, pero que eso que llevan años pidiendo en la calle no puede ser porque dice el gobierno que es ilegal. No se le puede pedir a Rajoy que negocie un referéndum que media España ni entiende ni acepta. A partir de ahí, todo se vuelve mucho más fácil.