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sábado, 27 de diciembre de 2014

Casablanca, un laboratorio de arquitectura.

Hagamos un poco de historia: en 1907 cuando se establece el protectorado francés en Marruecos, Casablanca cuenta con apenas 25.000 habitantes. El general Lyautey se propone crear desde cero una ciudad moderna y sofisticada. Aventureros, funcionarios, militares, forajidos, hombres de negocios… inundan una ciudad que crece sin cesar. Para 1937 alcanza ya los 240.000 habitantes.
En medio de esta efervescencia artistas y arquitectos llenos de talento llegan a la ciudad dejando una Europa devastada por la guerra y la crisis. La emergente Casablanca les proporcionará la oportunidad única de crear a su anchas, sin barreras creativas. Casablanca se convierte en un verdadero “laboratorio de arquitectura” donde se citan estilos como el Art-decó el neo-morisco. Son los llamados “años locos” que nos dejarán un legado absolutamente excepcional, aunque infelizmente, en algunos casos, no demasiado bien preservado.
Para descubrir este patrimonio único es obligatorio recorrer el Boulevard Mohammed V y sus alrededores donde podemos encontrar edificios excepcionales: El edificio Glaoui (esquina del Boulevard Mohammed V con la calle El-Amroui-Brahim) firmado por el arquitecto Marius Boyer, el cine Rialto (1930), una maravilla art-decó que albergó la actuación estelar de Josephine Baker en 1943 y que actualmente ha sido reconvertido en cabaret, el Mercado Central, o el edificio Assayag II (Calle Rue Hassan-Seguir con la calle Allal-ben-Abdallah) con sus famosas escaleras helicoidales.
En la Plaza Mohamed V se encuentran así mismo joyas de la talla de la espléndida wilaya (actualmente la Prefecture), el edificio de correos con su magnífica fachada de arcadas y columnas o el Banco Al-Maghrib de arquitectura marroquí más tradicional. Otro imperdible es la Villa des Arts, otra joya Art-Decó situado cerca del Parque de la Liga Árabe y que alberga regularmente exposiciones de arte contemporáneo.