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domingo, 7 de diciembre de 2014

La Constitución se muere entre cócteles ...

Y, si queremos salvarla, merece la pena que, además de celebrar lo hasta ahora vivido, que no digo que no, también nos comprometamos a readecuar, releer y reinterpretar juntos lo que tenemos y nos ha permitido progresar a todos estas últimas décadas y renovemos nuestro compromiso de caminar conjuntamente otras cuantas más.

Odón Elorza, en un artículo publicado en publicoscopia nos recuerda que la celebración del aniversario de la Constitución entre cócteles complacientes y actos sociales, en vez de convocar acciones de compromiso político en favor de su urgente reforma, pueden parecen a estas alturas una demostración de puro cinismo. 

El país está roto; en su espíritu de unidad democrática; en su ánimo, ante incertidumbres que parecen insuperables (tanto para los jóvenes que se ven obligados a emigrar, como para los mayores que necesitan volver a trabajar para alcanzar un periodo de cotización que les permita una pensión digna); en sus valores colectivos y en sus principios, a la vista de la corrupción y de las políticas contrarias a la igualdad y la solidaridad que impone la derecha gobernante.

Soportamos a una derecha contraria a la urgente Reforma Constitucional porque viven en Babia y en la luna de Valencia. Un PP y un Presidente de plasma que se han parapetado tras el muro ciego e infranqueable de su mayoría absoluta. Y, mientras, se acumulan los problemas en la calle y se inunda de miseria moral la sede de Génova.