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jueves, 15 de enero de 2015

El victimismo e inmovilismo de Bildu y Cia.

Excelente artículo de M. Montero ayer en el diario de Vocento. Comenzaba diciendo que el dato más llamativo del País Vasco de los últimos años es la incapacidad de evolucionar que tiene la izquierda abertzale. Nada le hace mella.

Mamifestaba que un misterio de la política vasca lo constituye la reiteración de las mismas evaluaciones y la apariencia de que sus seguidores las asumen como certezas incuestionables, pese a que los tales ‘avances’ sólo existen en el terreno de las fabulaciones. Deben de funcionar, pues de lo contrario tales latiguillos no se repetirían año tras año. Sólo tiene una explicación: la comunidad radical necesita sentirse en movimiento, creerse en el camino del triunfo definitivo. 

La repetición de un lema acaba convirtiéndolo en artículo de fe. Sobre todo si llega adobado de un victimísmo según el cual la culpa de todos los males es de los otros y son los demás los que tienen que realizar cambios para concederles la paz.

La paradoja: el inmovilísmo perpetuo se siente así capacitado para exigir a la democracia una regresión para adaptarse a la exigencia de una minoría, que de lo contrario no nos dejará en paz. Al menos, desde el punto de vista ritual.