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domingo, 11 de enero de 2015

¿Fanáticos? Sí. Fanaticos

El término que EH Bildu se negó a aceptar fue el de «fanatismo», pese a que la referencia que contenía a ETA era sólo implícita. Se evidencia así que los más de tres años transcurridos desde que Sortu incluyera en sus Estatutos la condena de todo tipo de terrorismo y ETA declarara el «cese definitivo de la actividad armada» no han sido tiempo suficiente para que la izquierda abertzale haya hecho la exigible revisión crítica del pasado y sacado las conclusiones pertinentes. 
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Quién sabe si no habrá que esperar todavía a que pasen otros tres o más años para que, por limitarnos a lo que puede compararse con el atentado contra la libertad de expresión que el miércoles tuvo lugar en París, acierten los parlamentarios de la izquierda abertzale a dar con otro término que designe, mejor que el de «fanatismo», lo que ETA ha perpetrado contra periodistas que, como José Luis López Lacalle, no hicieron otro mal que el de criticar sus acciones y la idea totalitaria que las inspiraba o contra empresas de comunicación que, como EiTB o EL CORREO, sólo cometieron el error de dar cobijo a la libre opinión que la democracia garantiza y ampara. 
Mientras tanto, quien se vea incapaz de mejorar el término que los demás empleamos para expresar lo que significa «eliminar al discrepante para imponer las propias ideas» no podrá quejarse de que se le mire con recelo y no se le admita de buen grado a formar parte en pie de igualdad de la comunidad democrática.
(J.L. Zubizarreta en El Correo de hoy)