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sábado, 17 de enero de 2015

Los fanáticos (religiosos, ...) y el efecto Streisand.

Cada día se publican en todo el mundo centenares de revistas satíricas, miles de viñetas y millones de montajes humorísticos en internet. La mayoría de ellos pasan completamente desapercibidos o, con suerte, reciben sus quince minutos de fama correspondientes (aunque puede que quince segundos sean más que suficientes hoy) y nadie vuelve a recordarles.
Sin embargo, aquellas viñetas, chistes o parodias que intentaron ser censuradas por religiosos rafanáticoss, por jueces o por vigilantes de la moral alcanzan una difusión enorme: poner barreras a internet no sólo es imposible sino también contraproducente. A este principio se le conoce como ‘efecto Streisand’, a raíz de unas imágenes de las propiedades inmobiliarias que la actriz estadounidense intentó ocultar en 2003 y que acabaron convirtiéndose en un viral, en un meme. Barbara pasará a la historia como inventora accidental del efecto Streisand antes que como actriz. Por meme.
La intención de los fanáticos que segaron la vida de 20 personas en París la semana pasada era doble: por un lado, intimidar a cualquiera que en el futuro intente burlarse de su religión. Por otro, intentar erradicar la burla matando al mensajero. En lo segundo, ya han fracasado: ahora mismo miles de millones de personas han visto las caricaturas “blasfemas” que en un mundo ideal (por ejemplo, sin psicópatas asesinos con la susceptibilidad a flor de piel) hubieran pasado desapercibidas.
En este artículo de "Público" podéis ver la gráfica que muestra las búsquedas sobre Charlie Hebdo, Mahoma, etc ... en Google Trends a raiz de los atentados.