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lunes, 12 de enero de 2015

No existe choque de civilizaciones. Lo que existe es una enorme irresponsabilidad.

Lo que se ha producido es un proceso de derribo de los Estados-nación alentado por EEUU y Europa desde incluso antes de la caída del muro: Libia, Siria, Irak, Afganistán o Yemen. 

Y ese espacio es el que ha sido ocupado ahora por sectas religiosas financiadas con la droga o con el petróleo. Incluso, por Estados islámicos con quienes los países occidentales hacen jugosos negocios, y que de una forma deliberadamente ambigua buscan la hegemonía de su propio credo islámico. 

El nombre de algunos estados teocráticos los podemos ver en las camisetas de enormes clubes de fútbol. Y muchos de los grandes empresarios o jefes de Estado europeos ríen las gracias a quienes por debajo de la arena del desierto amparan a grupos armados que son mucho más sanguinarios que los propios Estados tiránicos que Occidente animó a destruir de una forma irresponsable.

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