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jueves, 26 de marzo de 2015

De entrada, Barça -28 millones- Athletic -0- Y no pasa nada. Parece que nos sobra.

Ayer se decidió la sede de la final de fútbol tras cuatro horas de reunión de una serie de gerifaltes que parecía estaban decidiendo algo clave para la humanidad.

La influencia del presidente del Athletic ha quedado claramente demostrada. Los miedos internos a presentar la candidatura con seriedad, previamente, han llevado, forzado por las circunstancias, a hacerlo tarde y mal. Resultado a la vista.

Los catalanes no solo se llevan el gato al agua. Se ríen de los prejuicios vascos. Y por aquí, por casa, algunos todavía no terminan de darse cuenta. Así nos va.