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miércoles, 18 de marzo de 2015

Gernika, PNV y la democracia imterna.

Foto de El País
La simbólica localidad vizcaína de Gernika ha alterado el mapa político con una estratégica decisión que afecta a los dos principales partidos vascos. El actual alcalde de este municipio y afiliado a Eusko Alkartasuna (EA)José María Gorroño, que ha gobernado bajo las directrices del nacionalismo radical vasco, se ha asegurado el respaldo del PNV para ensamblar una candidatura a las próximas elecciones locales, una vez que EH Bildu no le renovara su confianza para aspirar a un nuevo mandato.

El partido que decía contar sólo con afiliados para incluirlos en sus listas, que no las basaba en intereses personales ni personalistas, que realizaba apuestas serias, aunque fuesen más a medio o largo plazo, y no miedosas ni temerosas ante un posible debacle electoral. 

El partido que criticaba los fichajes "caros", en este caso no por la cantidad de euros, sino más bien por la ruptura legal interna que supone, entre lo que se dice y luego se hace, el partido que se doblegó ante un Cuerda o un Azkuna, vuelve a hacerlo ante un candidato que hasta ayer era criticado por pertenecer a una opción política claramente distinta de la suya, dicho por unos y por otros. 

Un partido, en definitiva, que presume de democracia interna. De abajo a arriba. Bla, bla, bla. Jua, Jua Jua.

Dínos de lo que presumes y sabremos de lo que careces. El miedo a no tener nada que hacer tras las elecciones de mayo en Gernika, le ha llevado a realizar, en contra de lo que dice y promete, la política más carca, vieja. antidemocrática y rastrera con el fin de rascar moqueta. 

¿Qué opina la Junta Municipal, y sobre todo, su afiliación, de semejante viraje político?