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martes, 12 de mayo de 2015

¿Somos realmente los tontos más tontos de todos los tontos?

La política española y el comportamiento de nuestros políticos se basa en un principio fundamental: los ciudadanos son tontos. Los representantes públicos fabrican explicaciones de sus actos con el convencimiento de que los españoles son tontos, las españolas son tontas y la infancia en España no es más que un periodo de inocencia natural llamada a perpetuarse en forma de solemne tontería.
Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos. Esta ocurrencia de Chato, un personaje de La hija del aire de Calderón de la Barca, sirvió al poeta Rafael Alberti para titular uno de los libros más singulares de la vanguardia. 
Porque los políticos españoles tratan a sus ciudadanos y, sobre todo, a su propio electorado, como si fuesen los tontos más tontos de todos los tontos. Y lo hacen para ocultar delitos y, también, para desviar las discusiones sobre asuntos que pueden ser legales, pero que resultan feos y desmienten los valores que se predican. Hay cosas legales que no se ajustan a la dignidad política. Por lo que se refiere a la virtud pública, lo legal es a veces ese gol con la mano que no ha visto bien el árbitro y que sube al marcador.

Solo dos ejemplos :
Empecemos por los delitos y los tontos. El juez instructor, la Fiscalía y la Abogacía del Estado acreditan en sus conclusiones sobre el caso Bárcenas que el PP tuvo una Caja B. A esa Caja iban a parar comisiones y pagos en negro, y de ella salían la financiación ilegal y los sobresueldos. La respuesta de los máximos responsables del PP es que su tesorero, el hombre clave de sus finanzas durante años, no tiene nada que ver con el PP, que nadie sabía nada, que Bárcenas era un señor, una persona, un individuo desconocido que pasaba por allí.
La presidenta de Andalucía trata de tontos a los andaluces, a los españoles y a los votantes socialistas cuando dice que no tiene intereses personales y que sólo piensa en la estabilidad de Andalucía.
blogs.publico.es/luis-garcia-montero
Y así, hasta el infinito y más allá.

Y en plena campaña electoral ya ni os cuento. Nos toman por tontos, por los tontos más tontos de todos los tontos. ¿No será ya el momento de demostrarles que no lo somos tanto?