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sábado, 27 de junio de 2015

Andalucia, pseudo nacionalismo y clientelismo

Imágen y texto de blogs.elconfidencial.com
Dicen las crónicas periodísticas que el fraude de los ERE en Andalucía ha terminado con las carreras políticas de Manuel Chaves y José Antonio Griñán

Pero la inculpación de los dos expresidentes de la Junta andaluza representa mucho más que el final de dos trayectorias personales: es el juicio a una forma de hacer política que ha marcado una época, casi un cuarto de siglo. 

La imputación que sobre ellos recae de haber permitido durante décadas que se concedieran ayudas a través de un sistema “claramente ilegal” y arbitrario es muy grave porque entraña una concepción del poder muy próxima a la creencia en la impunidad. Si algo es la democracia, además de “un hombre, un voto”, es el respeto a las reglas y a los procedimientos.

El partido se impuso al Gobierno consolidándose como una red clientelar a medida que se repetían sus victorias electorales –Andalucía es el único territorio que no ha cambiado el color de sus gobiernos desde el comienzo de la democracia– y copiando de los nacionalistas la identificación cuasi excluyente con su territorio de influencia, hasta convertir al PSOE en una suerte de 'Partido Nacionalista de Andalucía' de forma que criticar al PSOE andaluz se convirtió en sinónimo de atacar a Andalucía.

En Andalucia se ha abusado más de las ayudas directas, las que más favorecen el clientelismo, porque cuando se construye una guardería se crea un servicio social, pero cuando se reparten cheques individuales para contribuir al pago de ese servicio se captura un votante.