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viernes, 12 de junio de 2015

El PNV arrebata la alcaldía a Maroto

Y me alegro. Ahora bien, esto solo me reafirma en la opinión de que el ganador lo es cuando llega primero en la segunda vuelta, y no los que entre la primera y la segunda se ponen nerviosos y se aferran a que hay que respetar la lista mas votada. Solemne estupidez democrática que no se sostiene y que, a la vista está, se cae por su propio peso cuando la posibilidad de aunar fuerzas entre la primera y la segunda vuelta, bendita posibilidad, desbanca a quien se ve incapaz de juntarse con nadie, bien porque él no quiere o, como en este caso, por la razón que sea, en este caso por racismo, nadie quería juntarse con él.