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lunes, 6 de julio de 2015

Es el momento de la política, de la política de altura, no de la economía, fría e inhumana..

El camino no es deshacer Europa,
debemos apostar por un futuro conjunto y solidario.
Una confluencia del populismo nacionalista de extrema izquierda y extrema derecha, unido a la terca política de austeridad de la troika que condujo a los griegos a una situación desesperada, produjo ayer un resultado que representa un serio desafío para el proyecto europeo y, más aún, una gran amenaza para el futuro de Grecia.
Europa se encuentra ante una hora decisiva que puede marcar varias décadas. Todos los pasos a dar son arriesgados y comprometidos. Pero es importante no dejar que el porvenir sea decidido ni por un grupo de demagogos en Atenas y otros muchos, a izquierda y a derecha, que querrán sumárseles en los próximos días, en varios países del continente, ni por un grupo de personas en Brselas, no elegidas por el sistema democrático eeuropeo que solo tienen este símbolo en los ojos, €. 
Se precisa una respuesta hábil y firme al mismo tiempo. El resultado del referéndum exige a todos, al Gobierno de Alexis Tsipras y a la eurozona, habilidad, sabiduría y altura de miras para que la política impere sobre los automatismos y evitar el súbito desplome de la economía griega y su negativo efecto sobre el euro, el resto de ciudadanos europeos y el futuro político conjunto de todos los que vivimos en el viejo continente.
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El no de Grecia en nueve claves
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