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domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Yo decido o quién decide? Derecho a decidir.

El derecho a decidir es un tema apasionante de debate y discusión. ¿Puede una parte de lo que se considere una nación decidir sobre su futuro? Es decir : pueden las tres provincias vascas con respecto a España o Euskal Herria o las cuatro catalanas en relación a España o los Paises Catalanes adoptar decisiones unilaterales? ¿Ahora y después?

Torreblanca escribe hoy en El País que el pegamento que une las identidades, los territorios y las instituciones es el resultado de complejas circunstancias históricas. Las naciones son tan artificiales en origen como inmutables una vez consolidadas. Y lo mismo puede decirse de los Estados y de su proceso de creación. 

No hay por tanto nada extraño en que a una comunidad le cueste mucho aceptar una discusión sobre los límites que definen su territorio y ciudadanía. De hecho, a pesar de la reivindicación sobre la existencia de un derecho natural e irrestricto a decidir sobre la pertenencia a la comunidad como una faceta irrenunciable de la democracia, la realidad es la contraria: las democracias carecen de una cláusula de escape estándar que habilite a cualquier territorio o grupo marcharse cuando buenamente lo deseen, y pese a ello las consideramos democracias plenas.

Decidir es importante y puede que acabe siendo inevitable, pero hacerlo democráticamente es aún más importante. Estamos muy lejos de ahí.