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domingo, 18 de octubre de 2015

El rival verdadero no lo encontrarás en las filas de otros partidos. Se debe mirar cerca, muy cerca. ¿A que sí, Quiroga, a que sí?

Fernando Cuesta lo cuenta perfentamente en su carta al Director de El Correo de hoy. La dimisión de la presidenta del PP del País Vasco es una lección para todos aquellos que, con su mejor voluntad, creen en la política, al menos tal como se nos presenta.

Confían, sin pestañear, en que quienes están al frente de los partidos son personas que tienen toda la confianza de aquellos que de alguna manera les han alzado con el cargo que ostentan dentro de las formaciones políticas.

Algunos podrían argumentar que los puestos representativos de un partido se eligen democráticamente en el seno de las formaciones por sus militantes de base.(Hay que ser un poco iluso para creérselo). 

Una democracia algo primitiva si la comparamos con otros países donde la elección de los cargos de partido es mucho más abierta y acorde con las exigencias de la ciudadanía.(Ejemplos en Francia y EEUU, sin ir más lejos). 

Volviendo a la dimisión de Quiroga, cabe decir que es la demostración de unos intereses de partido que han cerrado el camino a la ya expresidenta. La presentación de la moción en el Parlamento sobre el final de ETA ha sido, creo, la disculpa más patética para presionar a Quiroga hacia su dimisión. (Las discusiones en los partidos, a veces, aparentemente, son por minucias, pero esconden posicionamientos concretos ante personas y lideres determinados. La primera discusión que presencie en un partido en el que milité hace tiempo fue sobre morcillas o chorizos a llevar a una fiesta. Pero realmente detrás había mas cositas que enfrentaban al personal.)

Habría que mirar hacia atrás y recordar su elección. El anterior secretario del PP vasco preparó el congreso del relevo de Basagoiti. Fue una buena preparación, yo diría que ejemplar. Conocía perfectamente los entresijos del partido, resultando un congreso tranquilo y exitoso. Pero a pesar de que el secretario anterior desarrolló una buena tarea, Quiroga no confió en él, apartándole de las responsabilidades relevantes. (Pero no supo o pudo "rematar" la tarea).

El abandono de Quiroga es un aviso a navegantes. La política está llena de sorpresas. Aunque tus compañeros de partido te arropen públicamente, debes tener en cuenta los ‘cadáveres’ que dejas atrás y que algún día van a resucitar. El rival verdadero no lo encontrarás en las filas de otros partidos. Se debe mirar cerca, muy cerca.