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jueves, 19 de noviembre de 2015

Contra el terrorismo se lucha pero “declararle la guerra” es darles ya una cierta victoria

Lo hace ahora Hollande, lo hizo Bush requiriendo la colaboración de los líderes mundiales “para declarar la guerra al terrorismo”...  lo hizo cien años antes Roosevelt, tras el asesinato del presidente McKinley a manos de un terrorista anarquista. E igualmente hemos llegado hasta aquí. El terrorismo desgraciadamente ha venido para quedarse. Tenemos que protegernos y combatirlo pero hemos de olvidarnos de esa burbuja segura en la que algunos confían.
Foto de /www.elconfidencialdigital.com
Los atentados conmocionan a toda la sociedad. Lo sabemos bien pero una retórica belicista genera tensiones sociales que la convierten en vulnerable al hacerla proclive a ceder cuotas de libertad en aras de “la derrota del enemigo”. Solo que esa aceptación ya constituye una suerte de victoria de ese enemigo yihadista que tiene como objetivo acabar con nuestro sistema de vida de democracias occidentales.
Hace falta simultanear la asunción de medidas de seguridad que protejan a la población occidental de estos sangrientos atentados. Medidas que aborten los ataques, que persigan a los criminales, que los condenen en caso de ser posible. Medidas que, además, no resulten lesivas para los derechos y libertades que son, precisamente, lo que los yihadistas quieren destruir. A la par es preciso trabajar de forma intensa para cegar las fuentes de financiación de Daesh y el resto de grupos yihadistas y, además, hay que realizar reformas políticas sociales y económicas para evitar la captación y posterior radicalización de muchos de los “perdedores radicales” (Enzensberger, dixit) que viven entre nosotros.
Podrán matar a algunos de nosotros incluso a muchos de nosotros pero no podemos dejarles que destruyan nuestra libertad. Esperemos que Europa no lo olvide. (www.eldiario.es/zonacritica/guerra)