Google+

domingo, 1 de noviembre de 2015

Destrozar un bien o servicio público es atacar a la sociedad.


Así es, así ha sido y, parece ser, que así será, de momento.
En este país convivimos con un grupo de "frustrados-cobardes"
que para "encauzar" su "mala hostia"
se han dedicado sistematicamente 
a quemar bienes públicos. 

No tienen "narices" para hacerlo con los privados.
Pero como lo público a escote no es caro
resulta mucha más sencillo putearlo.

Eso sí, además, incluso a veces, 
pueden adornarlo con matiz "político",
como los asesinatos de ETA,
y, con un poco de suerte, 
de apoyo colateral y acojono de la administración. 

Así que ... ¡tranquilos! , que no os pasará nada.