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lunes, 25 de enero de 2016

La gran apuesta


Viendo esta pelicula terminas pensando si no estaremos haciendo el tonto discutiendo por aquí que si galgos o podencos, que si Rajoy o Sanchez y que las decisiones realmente importantes en nuestras vidas se toman en despachos alejados oficialmente del mundo de la política.

Cuando en otoño de 2008 la economía estadounidense se hundió, arrastrando tras de sí a buena parte del mundo desarrollado, a un grupo de gente no le sorprendió en absoluto. La pregunta clave era: ¿Quién se había dado cuenta del riesgo inherente a asumir que los precios del sector inmobiliario seguirían siempre al alza? 

A principios de los 2000, cuatro tipos fuera del sistema de las altas finanzas predijeron la burbuja del crédito y la vivienda, y descubrieron que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se negaban a reconocer el colapso de la economía. Entre estos bichos raros, Michael Burry (Christian Bale), amante del heavy metal y jefe de un fondo de capital y Mark Baum (Steve Carell), jefe de un fondo de riesgo al que alerta una llamada telefónica equivocada. Su objetivo: hacer el negocio del siglo. Serán otros dos outsiders, los jóvenes inversionistas Charlie Geller (John Magaro) y Jamie Shipley (Finn Wittrock), quienes implorarán al banquero Ben Rickert (Brad Pitt) su ayuda para obtener un sitio en Wall Street, y así sacar provecho de la situación. Y es que estos cuatro visionarios decidieron apostar en contra de los grandes bancos por su falta de previsión y su codicia. Su arriesgado envite les conducirá al lado oscuro de la banca moderna, donde deben poner en duda todo y a todos. 
La gran apuesta pretende mostrarnos la absurda, hilarante y depresiva verdad sobre la crisis financiera global de 2008 y el lado más oscuro del sistema bancario, y cómo hubo quiénes, ante el colapso de las grandes firmas financieras, buscaron sacar tajada del incipiente caos económico.