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lunes, 4 de enero de 2016

Mas y el esperpento

Sorprendentemente, Mas ha conseguido que ninguno de sus compañeros de lista cuestionara públicamente su liderazgo, a pesar de que con eso podrían iniciar la fiesta de manera inmediata. 

Por otra parte, el partido considerado antisistema dijo que no investiría al actual presidente de la Generalitat y mucha gente les votó precisamente por eso. Es llamativo que hayan celebrado tantas asambleas internas para ver si tenían que enmendarse la plana. 

Artur Mas es un gran líder político, pero en los últimos meses se ha convertido por decisión propia en un esperpento. Una gran muestra de su habilidad es que logró arrastrar al partido que podía ganarle las elecciones (ERC) a una coalición con un único reto: avanzar hacia la independencia. Eso era lo más importante. 

El conglomerado electoral permitió que Mas se camuflara de número 4 en la lista, alegando que lo importante no era el quién, sino el qué y el cómo. El presidente trataba de lanzar así un mensaje sobre su enorme generosidad, su amor por esa causa mayor en que se ha convertido el Estado propio. 

Ganó las elecciones, aunque demostró que su fuerza en las urnas es cada vez menor. Y eso le ha colocado en una situación extremadamente delicada. (sigue)