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martes, 8 de marzo de 2016

8 de Marzo


Se lo vi escribir muchas veces a mi madre de niño, cuando la acompañaba a alguna gestión: profesión…“sus labores”. Ese era el término que comúnmente se utilizaba en los formularios oficiales para las mujeres que no desempeñaban un trabajo remunerado.
Precisamente bajo aquel “sus labores” se escondía la definición de las tareas sin valor social y ajenas a cualquier evaluación económica objetiva. Al fin y al cabo no eran más que “sus” labores, un trasunto cortés de “sus obligaciones”.
Por eso durante años, el 8 de marzo fue el “Día de la mujer trabajadora”, porque fue realmente el trabajo remunerado el que abrió a las mujeres la puerta de su independencia. Fueron sus salarios en metálico los que las empoderaron. Fue el trabajo reconocido y pagado y no el doméstico, ni el del campo, ni el de cuidado de las personas, ni todos los otros que hacían -durísimos- y que se escondían en aquel indefinido y cruel “sus labores”. Afortunadamente, el 8 de marzo es ya el “Día Internacional de la Mujer” porque la condición de sujeto de derechos se ha extendido a todas.