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miércoles, 18 de mayo de 2016

La desesperanza, la resignación y el desánimo social es la gran fuerza de la derecha. No caigamos en su trampa.

No hubo sorpresa en el último momento, como algunos optimistas esperabamos, y el panorama social y político que dejó ese fracaso es desolador. Entre unos y otros han ahogado la esperanza de una mayoría de la sociedad. La desesperanza, la resignación y el desánimo social es la gran fuerza de la derecha, que no desaprovecha la ocasión para multiplicar y amplificar los errores de la oposición desde los poderosos medios de comunicación que domina. Y, por si hiciera falta, allá van los torpedos de la demagogia advirtiendo a la ciudadanía del ominoso pacto entre radicales y comunistas. Pero, no vayamos a desviar el tiro, no es Rajoy quien tiene la culpa del fracaso de formar un Gobierno alternativo, sino los líderes de la izquierda que no han sabido estar a la altura.

Esto pinta mal. Y, además, no parece que vayamos a asistir a ninguna autocrítica pública, a ninguna petición de perdón al electorado si fracasan en esta segunda oportunidad. De aquí al 26-J les va a ser muy difícil crear una nueva esperanza en el electorado, levantarle el ánimo y dejar de culpar al competidor.
Dicho lo dicho, no hay que dejar de ir a votar.