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miércoles, 18 de mayo de 2016

"Un Estado debe ser laico". Lo dice hasta el Papa. ¡Je!


No deja de ser simpático que el Jefe de Estado de un Estado rotundamente religioso y "no-democrático-en esencia" defienda el modelo de Estado laico, con una sólida ley de libertad religiosa que permita expresar la fe en público y garantías para ejercer la objeción de conciencia.

Ha dicho que los Estados confesionales terminan mal y que van contra la Historia. Les ha costado unos pocos siglos aceptarlo pero la conclusión es aceptable. Ya solo le falta pasar de las palabras a los hechos. ¡Ánimo!