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viernes, 24 de junio de 2016

"Incendió la casa para salvar los muebles y se quedó sin casa y sin muebles" (F.G.)

Foto de politica.elpais.com y texto de Felipe Gonzalez
David Cameron pasará a la historia como el político irresponsable que puso en juego el interés general de Gran Bretaña y de Europa para resolver un problema personal y de partido.

El populismo y el nacionalismo galopan y contaminan. Podría ser una vacuna, pero es más probable que suponga un contagio en otros países de la Unión Europea. Depende de nosotros, los europeos europeístas, de los que creemos en la integración europea con fidelidad a los fundamentos de esta Unión.

Gran Bretaña siempre ha sido reticente a los avances integradores de la UE. Los británicos solo querían una zona de libre cambio, no instituciones comunes.

La UE tiene que reaccionar y actuar para revertir el proceso de desafección creciente de los ciudadanos en muchos países de la Unión. Porque también hay una responsabilidad de lo ocurrido en Gran Bretaña en los errores de la política europea contra la crisis, o en su falta de políticas ante el fenómeno de los refugiados. 


Vivimos la paradoja de necesitar más y mejor Europa para los ciudadanos europeos y para el mundo, cuando dominan políticas de austericidio, de renacionalización de las decisiones. 



Hoy, más que nunca, necesitamos políticas socialdemócratas que sean alternativa real a las políticas neoconservadoras, a los populismos nacionalistas.