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sábado, 4 de junio de 2016

La justicia, aunque duela, es mucho más injusta de lo que nos quieren hacer creer.

Viene del derecho romano: El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Ni a los tontos ni a los listos. Ni a princesas ni a obreros de zanjas. Ni a futbolistas ni a funcionarios. Y decir que me fiaba de mi marido o que yo firmaba lo que me decía mi papa, debería de ser considerado como intento de considerar al tribunal y al pueblo que defiende "tontos y gilipollas" lo que debería de ser también punible.

Ni la hermanísima del rey, ni el futbolista sentado esta semana en el banquillo son tontos. Hay que ser muy inteligente para jugar así al fútbol. Reirse de los que pagamos impuestos merece una pena algo más que simbólica. Eso sí, ¡qué pena y qué rabia me dan toda esa gente que acude a las puertas de los tribunales para aplaudir a estos presuntos delincuentes que van a salir con una pena ridícula!

Algo que además, supondrá un peligrosísimo precedente para futuros delincuentes.