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lunes, 25 de julio de 2016

Es sólo la pugna interpartidaria la que, otra vez, opera contra el interés general.

Rajoy sólo seguirá en La Moncloa si, además de los 137 votos de su partido, logra que se den una de estas tres circunstancias.

1.-Que Ciudadanos le apoye y los nacionalistas de CDC, PNV, CC y NC se abstengan. 
2.-Que Rivera y los suyos voten ‘sí’ y una parte de la bancada del PSOE se abstenga. 
3.-Que todos los grupos del hemiciclo opten por esta última opción, y los 137 ‘síes’ del PP derroten a los 93 ‘noes’ de Unidos Podemos, ERC y EH Bildu.

El marcaje entre los grupos se mantiene y nadie se atreve a moverse de su posición. Ciudadanos porque entiende que se juega su futuro. Otro tanto le ocurre al PSOE. Sabe que Pablo Iglesias espera agazapado a que permita gobernar a Rajoy con la abstención de algunos de los suyos para tener así un latiguillo de reproche político para toda la legislatura. El PNV, porque no desea ‘contaminarse’ con el PP a tres meses de las elecciones vascas.

Si no se fragua en secreto un acuerdo a varias bandas para repartir responsabilidades y reproches, no descarten que la investidura de Rajoy se demore más allá del 5 de agosto. No porque existan razones de interés general, al contrario. Es sólo la pugna interpartidaria la que, otra vez, opera contra el interés general.