Google+

lunes, 29 de agosto de 2016

El dinosaurio de ETA

Desde hace cinco años, el alto el fuego “permanente, general y verificable” adoptado de manera unilateral por parte de ETA no ha motivado, al menos de manera pública, ningún gesto encaminado a formalizar la disolución final de la banda junto con la entrega de sus armas y todos los perejiles que suelen llevar este tipo de procesos.
ETA debería disculparse con sus víctimas o con sus familiares, al tiempo que tendría que entregar todo su armamento y explosivos, más allá de la chatarra que exhibió en su día. El Estado español, aunque fuere en menor medida, tendría que asumir también, de una vez por todas, las consecuencias y la responsabilidad de la guerra sucia contra ETA. Hay que dejar por zanjado este oscuro capítulo de nuestro pretérito imperfecto, respetando el luto por los muertos pero, sobre todo, el compromiso con el porvenir de los vivos.
Sin embargo, no se mueve una hoja. Desconfíen, no obstante, de la calma chicha. El dinosaurio todavía está aquí aunque hayamos dejado de hablar de ello.