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miércoles, 3 de agosto de 2016

La Ley de la Piscina

Nos recordaba ayer Alfonso Rojo en La Razón una famosa anécdota de verano en la que a un señor lo conducían expulsado sin miramientos hacia la salida y el hombre arrastraba lo pies y protestaba muy digno:
-«¿Pero por qué me echan?». 

El conserje le señala la puerta: «Por hacerse pis en la piscina». 

El paisano, encogiendo los hombros, abriendo los brazos y poniendo cara de inocente, argumenta: «Pero si lo hace todo el mundo».

A lo que el empleado replica lapidario: «Es verdad, pero no desde el trampolín».

Le servía de introducción para meterle caña a Echenique en relación al impago de la Seguridad Social o al no tenerle dado de alta a su asistente, por lo que se rasgaba las vestiduras y lo ponía, dado su carácter de persona pública como al equivalente a mearse en la alberca pública desde lo alto del trampolín.

No seré yo quien le defienda, ni justifique una falta de ese calibre. Ahora bien, vistos los innumerables robos, abusos de poder, usos indebidos de cargos públicos,  etc ... que hemos tenido que soportar durante estos últimos años, la orina de Echenique no sería mucho más que un pequeño escape de un bebe al introducirse en el agua y el trampolín estaría lleno de gaviotas peperas que todavía pelean a picotazo limpio por no perder ni una gotita de poder.