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martes, 27 de septiembre de 2016

Después del domingo, ya está claro quién pagaría la factura más alta si en diciembre se vuelve a votar.

¿Habrá golpe de Estado en el PSOE? Sí, sin duda esta semana será dura para Pedro Sánchez; la mayoría de los barones del partido van a intentar sacarle de la secretaría general este sábado a más tardar y los movimiento de tropas se verán el mismo lunes. 
Otra cosa es que lo vayan a conseguir, y que puedan hacerlo sin que el propio partido pague un coste excepcional. Si matan a Sánchez para después abstenerse y abrir el paso a Rajoy, ¿cómo explicárselo a los votantes que hoy mayoritariamente en las encuestas están por el no? Y si lo matan pero mantienen el no a Rajoy para ir a elecciones, ¿cuál es el argumento para hacerlo de urgencia, sin esperar a que los militantes que eligieron a Sánchez puedan volver a votar?
Pedro Sánchez va a dar la batalla no solo por mantenerse en el PSOE; si sale vivo, también peleará por llegar a La Moncloa buscando un acuerdo de investidura a tres con Podemos y Ciudadanos. 
Irónicamente, el resultado de este domingo le complica a Sánchez el primer objetivo –mantenerse como secretario general– pero le pone un poquito más cerca la presidencia del Gobierno (aunque esto siga siendo aún muy difícil de lograr). 
Uno de sus posibles apoyos, Ciudadanos, hoy tiene muchos más motivos para pactar. Su pésimo resultado en Euskadi y Galicia empuja a Albert Rivera a buscar cualquier salida que no lleve a una repetición electoral. Después de esta noche, ya está claro quién pagaría la factura más alta si en diciembre se vuelve a votar.