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viernes, 7 de octubre de 2016

La celebración del día de hoy no es más que la muestra palpable de lo poco consensuado que se encuentra todo este entramado "vasco".

La fiesta de hoy recoge el testigo como Día de Euskadi del aniversario del Estatuto vigente, el de 1978. El 25 de octubre fue festivo durante el Gobierno de Patxi López, aunque el PNV derogó esta conmemoración de la mano de EH Bildu, al considerar que esta ley todavía no se ha desarrollado en su plenitud. ¡Como si la Constitución española lo fuese!

Se trata, evidentemente, de una elección simbólica, puntual, con motivo de la efeméride del 80ª aniversario del Gobierno, y en principio, sin vocación de continuidad, lo que implica ponerse a consensuar la próxima.

No creo que haga falta recordar que este país todavía tiene nombrada como capital una ciudad que no pasa de ser capital administrativa por imperativo legal, un himno sin letra oficial, no consensuado con todos esos sectores que el actual Lehendakari dice querer hacerlo, una discutida territorialidad en la que los propios partidos vascos no terminan de ponerse de acuerdo y una organización interna que impide el desarrollo del país como conjunto de ciudadanos con una única administración referente, sin alardes territorialistas ni provincialismos y pseudo reino de taifas excluyentes.

La celebración del día de hoy no es más que la muestra palpable de lo poco consensuado que se encuentra todo este entramado "vasco". A algunos, por muy diferentes motivos, les interesa seguir así. A mí me parece un grave error.