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lunes, 17 de octubre de 2016

Una posible solución al zafarrancho socialista: el voto de conciencia.

No soy del PSOE pero me preocupa que el primer partido de la izquierda naufrague por culpa de Rajoy y me parece razonable la última propuesta de Odón Elorza.

Parece razonable pensar que un órgano decisorio del PSOE ha de velar por mantener, en todo momento, plena legitimidad a la hora de tomar sus decisiones.

También debe mostrar coherencia en sus actitudes y decisiones en favor de rehacer la unidad real del partido y realizar una defensa del normal funcionamiento democrático del mismo. Más aún a la hora de "imponer democráticamente" la disciplina del voto de abstención para todos los diputados en la previsible investidura de Rajoy; si es que finalmente ese fuera el acuerdo del próximo Comité Federal.

Según avanzan los posicionamientos de unos y otros dentro de la organización, me pregunto si a la vista de la situación que se ha creado en el partido socialista, dividido por el discurrir de los enfrentamientos, las consecuencias del pasado Comité Federal y por las manifestaciones de la Gestora, no sería muy conveniente que, si finalmente se acuerda la abstención, esta tenga un alcance técnico, limitando su número a los once votos necesarios. Lo digo pensando en no debilitar más la credibilidad del proyecto del PSOE y para que una buena parte de la militancia se sienta reflejada en el calculado voto de los diputados socialistas.

Y por otra parte, pongo sobre la mesa el delicado tema de la libertad de voto en conciencia. Autorizar el ejercicio de la libertad de voto por razones de conciencia me parecería una decisión inteligente, democrática y representativa de las dos posiciones existentes ante una cuestión excepcional como es la de posibilitar el Gobierno de Rajoy. No olvidemos que la votación tendría un carácter excepcional que encaja en la disposición recogida en el Reglamento del Grupo Parlamentario Socialista que interesa conocer y transcribo a continuación:

*El Pleno del Grupo Parlamentario podrá excepcionalmente acordar la libertad de voto por razones de conciencia, una vez oídas las razones del parlamentario o parlamentarios solicitantes.

Pues ya está. Que se dejen de cristos innecesarios y salven algunos muebles.