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jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Cómo es posible que tanta gente se equivoque tanto?

Las últimas elecciones estadounidenses, con su sorprendente final, dan pie para muchos comentarios. A mí me han hecho recordar aquella frasecilla demoledora que escribió Karel Capek hace casi un siglo: “Estáis ocupados con las votaciones (..) y en momentos así no hay lugar para la sabiduría. ¡Bah, qué digo! Ni siquiera para la sensatez. Las elecciones son, más bien, cuestión de astucia” (Agatón o la sabiduría). 

Efectivamente, no parece que los norteamericanos hayan escogido con sabiduría, ni tan siquiera con sensatez. Y lo mismo vale para los ingleses, los españoles, etc. La cuestión obvia es: ¿cómo es posible que tanta gente se equivoque tanto? Voy a ensayar una posible respuesta.

El pensamiento cada vez más difuso que se difunde, se extiende y hace tiempo se ha convertido en mayoritario en nuestras sociedades democráticas convierte a sus ciudadanos  en personas que sienten cada vez más, pero razonan cada vez menos; unos ciudadanos que opinan cada vez más, pero saben cada vez menos; unos ciudadanos que incluso recelan cada vez más de quienes saben y de quienes piensan.

La conclusión lógica sería, aunque manida, escandalosa: quien maneja los hilos del poder en nuestras sociedades está interesado en que los ciudadanos no sepan pensar, porque resultan así mucho más manejables. Y asi, la sociedad es blanco fácil para el primero que sepa excitar sus resortes primarios.

Aquí vienen al caso las palabras de Lázaro Carreter. Si queremos ser dueños de nuestras vidas, debemos ser de verdad dueños de nuestros pensamientos. Lo escribió con otras palabras en los primeros años de la transición (y tal vez no por los motivos adecuados) Fernando Lázaro Carreter: “no habrá democracia mientras unos sepan expresarse satisfactoriamente y otros no; mientras unos comprendan y otros no; mientras el eslogan pueda sustituir al razonamiento articulado que se somete a ciudadanos verdaderamente libres porque tienen adisestrado el espíritu para entender y hacerse entender”.

En cualquier caso ... ¿Seguro que los norteamericanos y los europeos han votado de manera insensata? Porque también es posible que sea yo el equivocado … ¿Quién ha dicho que yo tenga las respuestas? Solo intento hacerme las preguntas correctas.