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martes, 6 de diciembre de 2016

Habiéndose retornado al terreno de lo pragmático, "casi" todo puede ser posible, incluso la reforma de lo que hoy se celebra.

La política ha abandonado en nuestro país con la llegada del otoño y el nombramiento de Rajoy, de nuevo, como Presidente de Gobierno, el campo de las disputas ideológicas, tan irreconciliables como inútiles, y ha retornado al terreno del arte de lo posible, de lo pragmático y de lo creíble.

Los hallazgos de Pedro Sánchez –el antológico «no es no» y el memorable descubrimiento de «las derechas con las derechas y las izquierdas con las izquierdas»–, han dado paso a que el PSOE pacte con el PP en Madrid y con el PNV en el País Vasco, en donde sus mismos partidarios han encontrado la fórmula de mezclar lo que parecía el agua con lo que parece el aceite.

Y nos quedan aún nuevas metas, retos que fueron imposibles y ahora pueden ser reales. Me refiero al pacto por la Justicia, al pacto por la Educación y, puede que incluso, a la reforma de la Constitución.

No hay mal que por bien no venga. No hay mal tan malo del que no resulte algo bueno y si se consiguen acuerdos de amplia mayoría de los que nadie, en principio, se desmarque por mera estrategia electoral, a lo mejor ...