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sábado, 5 de marzo de 2016

“Zergatik, Jamil?”, el nuevo thriller teatral de Tartean Teatroa, en el Arriaga.

La obra presenta, por un lado a Jamil. Un joven de origen magrebí que parece haber asesinado a sangre fría a un hombre indefenso postrado en su cama. Su condición de extranjero, de “moro”, alimenta la indignación popular.
Zergatik, Jamil? (Foto: Guillermo Casas)
Por otro lado vemos a Xabier, un hombre que sufre una parálisis progresiva que ha sabido encarar con dignidad y alegría de vivir.
Éstos ingredientes se mezclan a través de una estructura que crea un suspense teatral del que el público también formará parte. 
Como en cualquier thriller, se propone un juego intelectual al espectador: descubrir al asesino o en este caso, averiguar por qué lo ha hecho.
Como en todo suspense, el espectador hace desde un principio sus propias cábalas, sus propios juicios previos, cayendo, seguramente, en las mismas trampas que cae la sociedad que refleja el montaje. Los prejuicios del espectador son los prejuicios sociales.

Otegui: de la política a la cárcel, ida y vuelta.

Este artículo escrito por Txema Urquijo
 lo ha publicado “Agenda Pública” el 5 de marzo.
No ha sido Arnaldo Otegui la primera persona encarcelada por la comisión de delitos relacionados con la violencia política que sale de prisión con la intención de hacer o seguir haciendo política. En Euskadi, sin ir más lejos, fueron no pocos los polimilis que, después de haber pasado un tiempo encarcelados y tras abandonar la estrategia político-militar, abrazaron los modos pacíficos de la política tradicional. Kepa Aulestia, Teo Uriarte o Mario Onaindia son, tal vez los nombres más significativos, aunque no los únicos.
Pero sus tiempos fueron otros y los réditos electorales que pudieron obtener, a través de aquella recordada y admirada Euskadiko Eskerra, se derivaron fundamentalmente del proyecto político que defendían, mucho más que de sus peripecias vitales personales, especialmente cuanto tuviera que ver con su condición de “represaliados” por la dictadura o el estado opresor. Nunca su “injusto sufrimiento” formó parte del capital político sobre el que buscaron apoyo electoral.
Muy al contrario, la izquierda abertzale está sabiendo aprovechar bien la conjunción de factores que concurren en el caso de Arnaldo Otegui. ... Una inteligente campaña de comunicación e imagen ha presentado a Arnaldo Otegui como víctima de la represión política injusta del Estado: El hombre que abanderó el camino hacia la Paz en Euskadi encarcelado por ello. Nuestro particular Mandela, como muchos se atrevieron a proclamar, aceptando un nivel de protagonismo personal y culto al líder desconocido hasta ahora en ese mundo político.
Los impactos provocados por factores emocionales tienden a ser efímeros. Y a la profusión y velocidad de los sucesos informativos en el mundo de hoy se une la voracidad con que los medios y la propia opinión pública devoran y desechan cuanto sucede, por importante que sea, urgidos por la siguiente noticia que atropella con su frescura.
A juzgar por algunos detalles, diríase que Otegui ha tomado nota de los nuevos modos y estilos incorporados a la política en sus años de ausencia. Con ellos ha de intentar devolver la ilusión a sus huestes y recuperar el terreno perdido. No lo tiene fácil. Un destacado miembro de Podemos afirmaba que la presencia de Otegui no les perjudicará, pues representa esa política vieja en Euskadi, la que nos vincula a ETA, a los presos, al conflicto…y ese tiempo ha pasado ya para mucha gente.
La izquierda abertzale y el mismo Otegui lo saben y pondrán todo su empeño en conseguir la cuadratura del círculo: contentar a quienes aún respiran por la herida del conflicto y atraer a otros sectores progresistas que viven ya en una sociedad diferente y cuyas aspiraciones principales distan mucho de las reivindicaciones históricas de ETA.
Veremos.

viernes, 4 de marzo de 2016

El autentico Tic Tac ha comenzado ya

Antes se hablaba de tic tac para contar el tiempo que le quedaba a Rajoy en La Moncloa. 
Ahora los mismos que "inventaron" ese "slogan" que acompañó a muchos mítines van a permitir alargar el tiempo que ese señor permanezca vergonzantemente en la Presidencia del gobierno en funciones representando a España en Europa y en el mundo.
¡Cómo son las cosas!
Cualquier tema que haya que negociar, desde el punto de vista nacional o desde el punto de vista social, será totalmente diferente hacerlo si tienes al otro lado de la mesa un representante de la nueva alternativa surgida en Madrid bajo la presidencia de Sanchez que desde la vieja y corrupta administración pepera. 
Y ningunear esta singular diferencia me parece lamentable.

No tengo nada que aplaudir a Otegi.

Nada de nada. 
Porque cambiar de opinión y propugnar el cese de la violencia no es de héroes, es de seres humanos. Y la humanidad debería ser intrínseca a las personas. 
Si hay que aplaudirla es que nuestra sociedad está enferma. Por eso, entiéndanme y siento si les molesto, pero yo no tengo nada que aplaudir a Otegi.

jueves, 3 de marzo de 2016

La homeopatía "sale" de la Universidad

La homeopatía es una pseudociencia inventada por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1796. Se basa en aplicar dosis extremadamente pequeñas, a veces indetectables en el agua diluyente, de sustancias que producen los mismos síntomas que la enfermedad que se pretende curar. 
En más de dos siglos de historia, la homeopatía no ha demostrado ser más eficaz que una dosis de agua con azúcar. Si da la sensación de curar es porque muchas dolencias desaparecen por sí solas o por el efecto placebo: cualquier sustancia puede producir un efecto favorable en un enfermo si la toma convencido de que así ocurrirá. Pese a su nulidad, la facturación en España de la industria homeopática, encabezada por la multinacional francesa Boiron, alcanzó los 60 millones de euros en 2011, según datos de la cátedra de la propia empresa en la Universidad de Zaragoza.
La decisión de la Universidad de Barcelona (UB) de fulminar su máster de homeopatía puede ser un varapalo definitivo a la infiltración de esta pseudociencia en las instituciones académicas españolas. 

Los amigos de mis amigos son mis "a/ene-migos"

Los amigos de mis amigos son mis amigos. Frase famosa y popular que nunca he compartido. Conozco más de un amigo de algún amigo mio que me ha demostrado más de una vez que la frase es radicalmente falsa.


Pero en política esta semana la frase ha tenido su aquel.
Parece que el PP y Cs tendrían que ser amigos.
Y parece también que PSOE y Podemos podrían, o deberían serlo.

Pero la realidad nos demuestra que durante esta semana en el hemiciclo de Las Cortes esta fórmula no ha funcionado. Más bien lo contrario.
Así parece que los amigos (ideológicos), Cs, de mi enemigo (PP) son mis amigos, PSOE y Cs.
También que para el PP los amigos (Podemos) de mi enemigo (PSOE) son mis compañeros de pinza para putear a mi enemigo.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Para chulo,chulo, Mariano

Mariano Rajoy ejerció de torero viejo, recurrió al oficio de parlamentario antiguo.estuvo chuleta y faltón Mariano. Tan faltón estuvo que se recreó en la vacuidad intelectual de Pedro Sánchez. "Hasta ustedes lo entenderán", condescendía una y otra vez el presidente en funciones cuando explicaba los motivos de su pasividad y los méritos bíblicos del Gobierno que nos sacó del pozo.
Oratoria fluida, tensión dramática, veneno. Era la réplica formal del discurso anorgásmico de Sánchez en la víspera, aunque el clamor incondicional de sus diputados requirió forzar el sarcasmo. Porque
Fue el suyo un discurso intenso, costumbrista, incluso decimonónico, razón por la cual Rajoy hizo acopio de expresiones en desuso. Habló del rigodón, por ejemplo. Y utilizó el verbo tronchar, de tal forma que su alegato contra la investidura de Pedro Sánchez trasladaba un olor a naftalina y a colonia preconciliar. Mariano Rajoy, en modo viejuno, evocaba el pacto de Guisando para ridiculizar el acuerdo de Sánchez con Ciudadanos. Y se crecía en el catálogo de los improperios: un fraude, una mentira, un fracaso, un vodevil, una trampa, una verbena, un sucedáneo, una impostura.

Y lo que se oirá hoy en el hemiciclo :


martes, 1 de marzo de 2016

Votar NO en nombre de la izquierda no parece ni siquiera una media verdad.

www.eldiario.es/zonacritica/
Hubo un momento anecdótico aunque muy simbólico durante la intervención de Pedro Sánchez.
Ocurrió cuando los diputados de Podemos y del Partido Popular aplaudieron con irónico entusiasmo los agradecimientos a Ciudadanos por parte del candidato socialista.
Parece que no les importa poner tan fácil visualizar la teoría de la pinza. 
Lejos quedan ya definitivamente aquellos bonitos días de luna de miel en la televisión justo antes de las elecciones, cuando nadie nos advirtió sobre tanta incompatibilidad.
Es legitimo votar No a la propuesta de Pedro Sánchez porque su acuerdo con Ciudadanos puede y debe mejorarse para integrar políticas que amplíen y sustancien mejor su compromiso con la regeneración democrática, el Estado del Bienestar, las políticas de crecimiento y una política fiscal más redistributiva. 
Es razonable que se exija entrar en el gobierno a cambio de voto afirmativo. 
Es comprensible negarse a pactar con otra fuerza por motivos electorales. Hacerlo en nombre de la izquierda porque su propuesta es de derechas y está al servicio del IBEX35 no parece ni siquiera una media verdad.

El circo de la política también tiene tres pistas

Me ha venido a la cabeza la imagen del circo de tres pistas mientras intentaba seguir los movimientos de las distintas fuerzas políticas tras el anuncio de Pedro Sánchez de su voluntad de intentar formar gobierno.

En la pista central, la más visible y expuesta a la observación pública, se han desarrollado las negociaciones y los diálogos cruzados dirigidos a buscar apoyos a un gobierno presidido por Sánchez. En esta pista se han sucedido las reuniones bilaterales (también con otras fuerzas, como IU, PNV, Compromis o ERC) que, finalmente, han dado lugar al ya conocido acuerdo entre PSOE y Ciudadanos.

La segunda de ellas es la pista en la que todos los partidos hacen sus cálculos y buscan recolocarse de la mejor manera posible antes unas más que probables nuevas elecciones. Qué puede ser mejor en caso de que haya que volver a pedir el voto a la ciudadanía, ¿aparecer como adalides de la gobernabilidad a cualquier precio o presentarse ante los electores con una imagen de firmeza ideológica?

La tercera pista es aquella en la que los partidos están librando sus propias batallas internas. Es el caso, muy especialmente, del PP, el PSOE y Podemos, donde los resultados electorales y el complicado escenario de potenciales acuerdos para constituir gobierno han abierto importantes debates en su seno, en los que se cuestionan más o menos abiertamente liderazgos, estrategias y propuestas. En esta pista no actúan ni Ciudadanos ni el resto de partidos minoritarios, que miran desde los camerinos cómo los más grandes se entrampan con silencios, corrupciones y refundaciones, derogaciones que no son tal y consultas vacuas a la afiliación, arrogantes propuestas de ministerios y vicepresidencias y candorosos derechos a decidir.

Tres pistas, tres juegos, cada uno de ellos con sus propias reglas y su esquema de ganancias y pérdidas; tres espectáculos con lógicas distintas y con una cierta autonomía, pero con grandes conexiones entre sí. Tres pistas que, en función de los acontecimientos, pueden convertirse en centrales o en periféricas. Y así, en los próximos días el equilibrista puede convertirse en hombre orquesta, la tragasables en trapecista, el prestidigitador en saltinbanqui, la cuentacuentos en patinadora, el forzudo en payaso triste …

lunes, 29 de febrero de 2016

Otegi no es mi héroe

Coincidiendo con las fechas en que se conmemora el decimosexto aniversario del asesinato por ETA de Fernando Buesa, una plataforma ciudadana anunciaba el homenaje popular que, el 5 de marzo, se pretende rendir a Arnaldo Otegi en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián. 

Es lo mínimo que, al parecer, se merece un “hombre de paz” que tuvo el detallazo de decir a los suyos que había que dejar de matar a la gente; entre otras razones, porque no era políticamente rentable para “la causa” seguir manteniendo un zombi que había sido ya derrotado por el Estado de derecho.
Interesante y contundente artículo de Javier Arteta en eldiario.es para todos aquellos que creen en la gran pureza que encierra la sonrisa de Otegi.

Yo, que a veces soy un poco mal pensado no me la creo y a pesar de todo lo que vamos a oír esta semana, para mí, Arnaldo Otegi no es mi héroe.

domingo, 28 de febrero de 2016

¡Ave, César! o el cine dentro del cine

Probablemente, una declaración de amor que esta pareja de directores realiza al séptimo arte, con un estilo que nunca deja indiferente a la audiencia. Se supone que eun constante homenaje de los realizadores al cine que se rodó en las primeras décadas de historia de Hollywood
Desfilan ante nuestros ojos escenas que evocan una forma de hacer cine que el tiempo dejó atrás y desarrollan ese "género" que aglutina géneros que es "el cine dentro del cine".
En mi opinión se deja ver pero, a pesar del espectacular plantel de actores con el que se rodean los Coen para dar vida a los incontables estereotipos que presentan y habiendo tantas películas buenas estos días en las pantallas, yo elegiría otra.

Nostalgia de liderazgos

Interesante reflexión de José Luis Álvarez hoy en El País
Un lamento insistente recorre la opinión política, global, europea o española: la ausencia de liderazgo. En la queja es permanente el contraste entre el presente (supuestamente con políticos faltos de grandeza) con tiempos pretéritos (cuando debieron existir líderes verdaderos). Así, el desencanto con Obama, comparado con históricos del progresismo, como Roosevelt o Johnson; los responsables actuales de Bruselas —ni sus nombres son familiares—, cotejados con Monnet o Delors; o dirigentes de países influyentes como Merkel, contrapuesta con gigantes, como Schmidt o Kohl. Y en España, los novísimos actores políticos, descalificados como populistas, ambiciosos e inmaduros, comparados con hábiles operadores de la Transición, como Suárez, o con líderes transformadores, como González.
Sin embargo, es posible que la jeremiada no esté justificada, que el ansia de liderazgo no sea más que un remanente de pensamiento mágico en épocas de incertidumbre, manifestación de la necesidad atávica de atribuir a una “gran” persona, o a su ausencia, la causa de lo que sucede, o debiera suceder. Quizás represente también el sesgo individualista de comparar personas en vez de la más compleja operación de contrastar dirigentes políticos en situaciones disimilares. Y quizás no tenga en cuenta que la globalización ha vaciado de contenido los liderazgos meramente nacionales.