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viernes, 18 de agosto de 2017

La religión entendida de manera fanática sigue siendo sin lugar a dudas la mayor amenaza contra la paz.

El atentado terrorista cometido hoy por el Estado Islámico (IS) en el centro de Barcelona demuestra que la religión entendida de manera fanática sigue siendo sin lugar a dudas la mayor amenaza contra la paz y la seguridad mundiales

Los asesinos han actuado en la capital catalana como podrían haberlo hecho en cualquier otro lugar, demostrando que su guerra santa sin tregua, su yihad, es contra todas aquellas naciones consideradas infieles, es decir, todas las que no aceptan someterse a la interpretación religiosa que el salafismo radical considera como única posible. 

Seguimos sin ver a nuestras respectivas autoridades administrativas y políticas sin tomar medidas "serias" y "contundentes" contra todas las "herramientas"*** que los "pastores" de las religiones e ideologías que fomentan la violencia usan a sus anchas sin que se tomen medidas que a la ciudadanía solidaria, pacífica y democrática puedan tranquilizar.

Organizaciones sociales y políticas que fomentan el odio o la discriminación, lo veíamos esta semana también en EEUU, siguen siendo legales e incluso subvencionadas. Y esto solo es una pequeña consecuencia del monstruo que estamos permitiendo crecer entre nosotros.

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***Algunas de las herramientas que se permiten, en mi opinión muy lamentablemente, son templos donde se expanden sus fanáticas ideologías, "pastores" que se creen con derecho a imponer sus opiniones, reglas de vestir que sirven para autodiscriminarse del resto, o la defensa de la idea de que las religiones que han creado históricamente las guerras mas salvajes y han asesinado a millones de personas, no tienen la culpa de todas estas consecuencias.

jueves, 17 de agosto de 2017

Dicen: «Poner las urnas no puede ser ilegal. ¿Qué hay de malo en ello?».

Eso solía preguntarse en voz alta Ibarretxe de manera insistente. No es cierto. Y en mi opinión, toda aquella etapa fue un grave error político.

La respuesta a aquellas preguntas es sencilla. Votar, si se vota respetando la limpieza del proceso, es democrático se vote sobre lo que se vote y en el ámbito que sea.

Como decía Sartori, entre la democracia griega y la moderna existe homonimia pero no homología: las llamamos igual pero son cosas distintas. Si hablamos de los regímenes políticos existentes en nuestro entorno que llamamos ‘democracias’, y que se definen a sí mismos como «democracias constitucionales» evolucionadas de las ‘liberales’, no puede afirmarse que votar sea siempre democrático. Y para explicarlo, nada más sencillo que un ejemplo. Supongamos que la mayoría gobernante de un municipio (pueden poner si lo prefieren una región, nacionalidad, estado, da lo mismo) decide convocar un referéndum abierto absolutamente a todos los vecinos, con votación igual, secreta, libre y reposada, para decidir si en el futuro van a quedar excluidos del vecindario las personas que sean comunistas; o las falangistas; o las heterosexuales. Si cumple con todas las reglas de libertad, igualdad e inclusividad, ¿sería democrático este referéndum y debería por tanto permitirse su celebración?

Estoy seguro que todos los lectores responden intuitivamente que no. Y tienen razón, porque ese proceso violaría derechos fundamentales. Pero esa intuición choca, como es patente, con la afirmación previa de que toda decisión popular adoptada en un proceso libre e igual es por definición democrática. Estamos ante una aparente contradicción en los términos: un proceso ‘democrático’ que no es admisible en ‘democracia’. No es legítimo poner urnas para votar sobre esta cuestión. Modificar el ámbito territorial de España exige una reforma constitucional compleja (con voto referendatario de todo el pueblo español) y una reforma del Estatuto catalán (con voto de dos tercios del Parlament y subsiguiente popular catalán). Esas son las reglas del juego, el único democrático hoy por hoy. Pueden cambiarse, claro está, pero no desconocerse.

  • 13 ago. 2017
  • Ruiz Soroa. El Correo (Araba/Álava)

miércoles, 16 de agosto de 2017

Una repugnante interpretación del "América, grande otra vez".

eldiario.es/zonacritica/Rosa Mª. Artal
Estados Unidos se ha sobrecogido con la explosión de odio que vieron, ven y saben existe en las raíces de su historia. El periódico británico The Guardian recordaba en su editorial del lunes ( El fracaso moral que avergüenza a América) que, "escribiendo Mein Kampf en la década de 1920, Adolf Hitler elogió el racismo institucional de Estados Unidos como un modelo del que la Alemania nazi podía aprender". 
El tiempo ha pasado, con avances de desarrollo, pero quedan raíces irreductibles que germinan en huecos seres susceptibles de interpretar en ese sentido el "América, grande otra vez". No por casualidad como se ve en su propio inspirador, Donald Trump.
La preocupación es intensa en quienes son capaces de entender lo que hay tras esa explosión de odio y elogio de la desigualdad. Lo que se palpa en las calles de muchas ciudades y pueblos de Estados Unidos con su rechazo al extranjero, al diferente. 
Se nota en el ambiente. En miradas y en gestos, como cuentan los residentes. "En zonas donde tu color de piel y tu acento te delata como no bienvenido. En ataques racistas en los lugares más insospechados, como la cola de un supermercado", relata entre otros muchos detalles de alta significación Diego E. Barros en Ctxt.es.  Allí están los votantes que encontraron en Trump el líder a medida que les llovió del cielo. El que dice las cosas como son.

El despertar del nazismo latente en un país es una amenaza para todo el mundo libre.

eldiario.es/internacional/Trump-neonazis-Charlottesville 
Una nutrida representación, masculina, blanca, violenta, irracional, fascista, armada hasta con fusiles de asalto, sembró de odio y sangre las calles para hacer alarde de la superioridad que creen ostentar.

El despertar del nazismo latente en un país es una amenaza para todo el mundo libre. No es insignificante lugar los Estados Unidos de América, lo que le añade gravedad. Y no cabe tregua. 

El sábado en Charlottesville emergió cuanto se venía gestando, lo que llevó a Donald Trump al poder. 

28 "martxas moteras" que cierro con esta imágen


Con esta imagen, cierro estos días de verano,
en los que he publicado las fotos de las "Marchas moteras"
que he realizado durante estos 10 últimos años con "mi burra".
Fase cerrada. A ver si empezamos una nueva.
Y ya, a partir de ahora, comienza la nueva "temporada".