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viernes, 17 de febrero de 2017

La justicia será ciega. Los ciudadanos no lo son.

Otro vasco al truño por infringir la ley,
 aunque éste no creo que tenga gran interés 
en viajar a Euskal Herria.
Y no sé si todos los que reivindican ese viaje
asumen la "vasquidad" del recien condenado.
En Fin.
Iñaki Urdangarin irá a la cárcel, aunque muchísimo menos tiempo del que quería Anticorrupción. El desenlace, por decepcionante, era sin duda el esperado. Frente a quienes argumentan que “el sistema funciona” porque al menos la infanta se ha sentando en el banquillo cabe recordar las decenas de anomalías que ha vivido este proceso judicial desde el mismo día en que arrancó. 

Por mucho que se repita desde los medios monárquicos el juicio a la infanta no demuestra en ningún caso que todos seamos iguales ante la ley. La infanta llegó al banquillo a pesar del sistema, no gracias a él. La levedad de la sentencia solo confirma lo flexible que resulta nuestro sistema judicial. 

¿Puede alguien convivir con un delincuente que prevarica, que malversa, que defrauda a Hacienda, que practica el tráfico de influencias, que falsea documentos sin que quien duerma en su cama, y se lucra gracias a estos delitos, no sepa absolutamente nada? La respuesta de la justicia es “depende”.

Si eres  Ana Mato o Cristina de Borbón puede colar. Si eres  Isabel Pantoja (o probablemente la mujer de Luis Bárcenas) es que no.